El proyecto Licle apuesta por mejorar la situación energética de 350.000 ciudadanos de los 41 municipios que participan.

Presentado el proyecto LICLE, donde participan cuatro GDR´s que engloban a 41 municipios que han apostado para que sus 350.000 ciudadanos participen en la toma de decisiones dentro del mercado energético.

A través de la creación de comunidades de energías renovables se quiere facilitar el derecho de la población consumidora a convertirse en productora energética a partir de fuentes renovables.

Para ellos los Grupos de Desarrollo Rural del Valle del Guadalorce, Medio Gualquivir, Aljarafe Doñana y Adegua se han unido para la puesta en marcha de un proyecto ilusionante que permita a la ciudadanía un autoconsumo energético. Para ello van a contar con los fondos de la Comunidad Europea Next Generation dentro de los planes de transición energética hacia un modelo más justo que minimicen el impacto en el medio ambiente, frene el despoblamiento rural y facilite un desarrollo económico en los municipios.

Basado en la instalación de una serie de plantas fotovoltaicas instaladas en diferentes lugares del municipio permitirán tener un autoconsumo energético a particulares y pymes, que les permitirá disfrutar de un ahorro en su facturación eléctrica.

Ramón Martin, presidente de Adegua comentaba la importancia del proyecto “con una participación pública privada de ciudadanos y pymes ha despertado mucho interés en el desarrollo del proyecto que está siendo presentado estos días a vecinos y pymes”.

La alcaldesa de Aznalcazar, Manuela Cabello, destacaba “el empoderamiento de la ciudadanía a la hora de enfrentarse a la crisis energética y poder bajar la factura de la luz, que permita a sus miembros tener cierta libertad en el mercado energética”.

Otro de los alcaldes implicados en el proyecto, Emilio Martínez, regidor de Posadas, “los municipios tienen las herramientas necesarias para convertir este proyecto un medio de freno del reto demográfico. Hay que afianzar la gente a su pueblo, que los municipios tengan un desarrollo económico con proyecto de este tipo”.

La Comunidad europea ha realizado una apuesta muy importante en el desarrollo de este tipo de proyectos, no sólo es un cambio de tecnología, sino un nuevo modelo energético, donde participan las personas y la energía está en manos de la gente, explicaba el técnico de la empresa “Som Inquiets”, Juan Sacri, que presta asesoramiento técnico para el desarrollo de las comunidades energéticas.

La infraestructura que se pone en marcha son plantas solares fotovoltaicas con una potencia máxima de 100 Kilovatios, cuyo centro de producción se sitúa a unos 500 metros de distancias de los miembros que forman parte de la comunidad. Para ello se necesita una inversión entre 50.000 -100.000 euros que podrán dar servicio entre 50 -100 familias, que les permitirá cubrir un 30% de su consumo eléctrico y les supondrá un ahorro medio de unos 200 euros anuales.

 

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