¡Aquí sigo, viva, con la misma sonrisa, como siempre…!

TODO CAMBIA

      “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo…. Cambia el rumbo el caminante, aunque esto le cause daño y así como todo cambia que yo cambie no es extraño… Cambia, todo cambia…”

      Todo cambia, de la gran Mercedes Sosa.

      Me criaron al son de unas guitarras, con cantares de poetas, de ellos y ellas. Soy persona de gustos sencillos y me cautiva aquello que va mucho más allá de lo que en apariencia se percibe por los sentidos; me hechiza eso que sin saberlo traspasa los sentimientos y se clava en el alma.

      He necesitado apartarme del ”fragor” que ha levantado el primer artículo publicado en este periódico para centrarme en escribir estas líneas. He intentado encontrar esa palabra, impactante y acertada, intentado, no conseguido, porque lo que me hacéis sentir tan adentro es tan auténtico que con un simple gracias no es suficiente, haría falta más bien… un pregón.

      He tenido una vida plena antes de la política y después de ella también he conseguido recuperarla. Lo último que pensé fue escribir de política, pero sonó el run run de mi cabeza, dado el momento político que estábamos viviendo en nuestro pueblo y que va a seguir acompañándonos pues ya se ha judicializado la política, normalizándose lo anómalo y los tiempos en la justicia se cuentan de forma distinta al devenir político… Cambia, todo cambia… No entiendo de manejar hilos, pero veo las cosas venir y como los entresijos de los aparatos políticos no los conozco ni quise conocerlos, a buen seguro que habrá quien de forma clara y lo más objetiva posible, algún día, nos haga transparente lo opaco.

      Entre lo mucho que me dijeron los y las baenenses durante esos cuatro años es que no me veían como una política.  Esos cantares de mi juventud me trasladaban al mundo  griego, cuna de la democracia y origen por excelencia del significado loable y excelso de la política y sin saber cómo, me enamoraron esas historias, que se hicieron presentes en mis estudios de griego en el Instituto y de Derecho Natural, de Derecho Político y de Filosofía del Derecho, Moral y Política en la Universidad, llevado a su máximo exponente en los cursos de Doctorado en Derechos Humanos y Garantías en los que no solo aprendí, sino que también aprehendí, importante matiz; lo que jamás he llegado a entender es a quienes se dedican a  la política a golpe de estrategias y no son capaces ni de mirar la cara de la gente, ni de mirar a la gente a la cara.

      Soy una sencilla baenense que forma parte de preciosos frentes abiertos, todos ellos tienen un denominador común, Baena. Me gusta hacer las cosas en silencio, que no sola. He nacido para compartir y no para arrebatar nada; Me gusta sumar y multiplicar, restar y dividir se lo voy a dejar a otros y otras, que para eso también hay que nacer y por supuesto querer aprender.

      He preferido que se me escapase la vida a dejar de amarte un solo instante. ¡Si, te hablo a ti, Baena!  Hay quienes creyeron matarme; hay quienes creyeron que moriría; hay quienes quisieron rescatarme y hay quienes siempre quisieron llevar el peso compartido del varal y me vieron con los mismos ojos de toda la vida; hay quienes se alegraron, quienes temblaron, quienes me volvieron la cara, quienes me abrazaron, quienes ni siquiera preguntaron¡Aquí sigo, viva, con la misma sonrisa, como siempre…!

      Lecciones no voy a dar. Estoy cansada de escuchar ese ruido que no quiero repetir. ¡Prefiero escuchar el silencio, el latido de mis tambores y al son de una buena marcha, seguir llevando, Baena, con las fuerzas que me quedan, el peso amoroso con mis costaleros y costaleras!.

 

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