Una noche mágica de flamenco para disfrutarla en el Patio del Castillo de Castro del Río.

El Patio de Armas del Castillo, acogió el pasado sábado el Festival de cante “Mecedora Flamenca” de Castro del Río, donde se retomaba los festivales flamencos después de mucho tiempo. Un festival que pretendía dar un entrañable homenaje al gran maestro del cante jondo a Fosforito, y también conmemorar la actividad flamenca en Castro del Río que ha sido punto de acogida para los más grandes de la historia del flamenco, como La Niña de la Puebla, Pepe Pinto..

El festival ha contado para su organización con el apoyo del Ayuntamiento de Castro del Río y la Peña Flamenca Castreña, además del patrocinio de la Fundación Cajasol, y la colaboración de los Artesanos de la Madera de Olivo de Castro del Río.

Desde un principio la peña castreña ha trabajado con dos premisas, para darle forma a este festival. Una que el homenajeado iba a ser Antonio Fernández Díaz “Fosoforito”, que en este mes se cumplía 65 años de su debut en la localidad, después de ganar el Premio de Honor del primer concurso de cante celebrado en Córdoba. La segunda apuesta, era, que los artistas participantes del festival tenían que ser cordobeses en forma de cante y baile en el certamen. Así se creó el cartel, al cante Antonio Reyes, Antonio Nieto, Racapino Chico, Alfonso Núñez, al baile la artista local Anamarga, con las guitarras de Diego Amaya, Antonio Higuero y Pepe Roldan.

Para darle más valor al Festival, el viernes pasado hubo un par de conferencias a cargo de Francisco Morales que nos habla de la trayectoria de la peña flamenca y Manuel Bohórquez, que nos habla de los pioneros del flamenco. Conferencia muy amenas y seguidas con admiración por los presentes.

Con un aforo al completo, se vendieron las 228 entradas. En el patio del Castillo comenzó el espectáculo, con una actuación esplendida de los cantaores y una soberbia actuación de la bailaora Anamarga.

Julio Porcel, relaciones públicas de la peña, hacia balance del festival “ha sido una noche mágica tanto por el homenaje al maestro Fosforito, que ha comprobado el cariño que le tienen los aficionados castreños, como las actuaciones de los artistas. Gracias a este festival en nombre de Castro del Río, esté ahora mismo en el panorama flamenco, como referente no solo a nivel provincial y nacional, sino que ha traspasado fronteras y esté en los medios de gran parte de Latinoamérica e incluso Japón, me siento muy orgulloso de esta primera Mecedora Flamenca”.

La mecedora que se ha convertido en el símbolo del festival, puesto que ha sido el obsequio que se le ha entregado tanto al homenajeado, en tamaño natural, como al resto de los artistas, una réplica a escala. Julio Porcel comentaba en torno al símbolo de la mecedora “tanto ha gustado la elección de este símbolo, que además representa a la artesanía de la madera de olivo tan arraigada en el pueblo, que incluso el Ayuntamiento desea convertirla en imagen de los presentes que deba realizar a nivel institucional”.

 

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