Un pregón que nos descubre como desde niño se van forjando las almas de los costaleros.

Abarrotada de público se encontraba la Iglesia de San Bartolomé para presenciar el III Pregón del Costalero, hermano de Andas, Varal y Palio. El acto comenzaba una hora antes con el recorrido de la comitiva por diferentes calles de Baena, donde la Centuria Romana de la Ciudad de Baena abría la comitiva, seguida de una representación de hermanos de e la Virgen de las Angustias, tras la cual iba su Hermana Mayor y los tres pregoneros.

Una vez en la vez en el templo la puesta en escena del acto se realizó con una elegancia y buen gusto, creando un clima expectante para escuchar las palabras de pregonero de este año David Mudarra.

La presentación de David corrió a cargo de la anterior pregonera Lola Cristina Mata cuyas palabras siempre acertadas cedía el testigo con cariño a David Mudarra “cofrade de cuna y convicción. Capataz, corneta y coli negro. Su madre del Rosario, por su padre Magdaleno, cebolleta y sobre sus hombros el Huerto”.

David Mudarra agradecía el legado que han dejado todas las personas a lo largo de los 100 años de la hermandad como ese amor que siente por cada una de sus hermandades, imágenes, tambores viene inculcado por los valores que sus padres le  han enseñado para vivir como cofrade costalero los  365 días del año.

Un pregón lleno de vivencias personales desde muy pequeño cuando acudía en brazos de su padre para coger el varal, como acompañaba a su madre a limpiar las flores de la virgen. Todas estas experiencias “todo comenzará en los orígenes de cada uno de nosotros, en nuestras infancias, en nuestras familias, en lo que hemos ido viviendo en cada una de nuestras casas, para llegar hoy en día a convertirnos en lo que verdaderamente somos”.

Nos invitaba a recordar esos momentos de la infancia “ a esos olores, a esos dulces típicos, a ese Domingo de Ramos. Ese brillo en los ojos de esos niños cuando es su primera estación de penitencia”.

Especial emoción cobra el pregón cuando David describe su experiencia con la cofradía de Jesús del Huerto “ser costalero es algo que se puede notar en la mirada”. Como la esperanza y sobre todo la humildad llegan la noche del jueves santo aparecen “grabadas a fuego en el corazón de todos estos costaleros de Jesús del Prendimiento, hasta a ti Madre de todos nosotros, Esperanza de San Juan”.

Rememora recuerdos entrañables cuando padre e hijo portan las andas de Maria Magdalena “María Magdalena me has visto crecer desde pequeño, ir de la mano de mi padre e intentar portarte con mi hombro cuando si apenas si sabía andar”. Como ha cambiado el varal por la responsabilidad del capataz que ha de guiar a sus costaleros.

Especialmente a gusto se expresaba cuando declamaba ese especial momento que vive en la noche mágica del viernes Santo “noche de arrepentimiento, noche de luto, noche del viernes santo, noche de sentimiento. Llora Angustias al escucharos a vosotros, sus romanos, suena Baena, suena los romanos del dulce meneo. Cada levantá, costaleros de una fe profunda, de una fe verdadera, hombros que te portarán a ti padre y madre en esta noche de luto. A ti madre tengo que mirarte de diferente forma, pues tu mirada me cautiva como ninguna, a ti madre Virgen de las Angustias”.

Termina el pregón sin querer olvidar esa vinculación por su madre con la Virgen del Rosario “gracias virgen del Rosario, por darme a la madre que tengo, porque ha sabido inculcarme el amor por ti, y el amor por ti Baena”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.