Normalizar la anomalía.

     

      Si alguien albergó la esperanza que el nuevo año trajera cordura a nuestra corporación municipal ha quedado completamente desconsolado. Ha faltado solamente contemplar los tres primeros plenos del 2021 para ver que todo sigue igual.

      Ni la situación tan dramática sanitaria, social y económica en la que nos encontramos ha sido suficiente para poner un poco de sensatez y prudencia en nuestros representantes públicos.

      En la política local baenense se ha instaurado una épica fingida, palabras altisonantes, gestos, desplantes y faltas de respeto que tuvo su culmen en los dos bochornosos y esperpénticos plenos del día del intento de la moción de censura.

      Ese día la política baenense se hundió en el fango de la polarización y en él continua. Parece que nuestros representantes públicos no se quieren dar cuenta que esta “anomalía” conlleva una crispación social cada vez más exacerbada en la sociedad baenense. Sobra ruido y falta nivel.

      Esta anomalía tiene unos riesgos, siendo el principal su “normalización”, la cual nos llevará al menoscabo de una institución pública como es el Excmo. Ayuntamiento de Baena, desquebrajando sus cimientos y socavando el lugar donde el entendimiento, el diálogo y la reflexión deberían primar, por el bien de las vecinas y los vecinos de Baena y Albedín, al que ustedes se deben, les recuerdo.

      Se necesita ceder una parte de tí para que puedas encontrarte con una de los otros y a partir de ahí construir espacios compartidos. La renuncia de algo de lo tuyo para que el de enfrente tengo su espacio, tiene mala prensa, pero en los tiempos que nos ha tocado vivir se hace más necesario que nunca.

      Nos viene a la cabeza esa frase hecha tan tediosa y manoseada por parte de los políticos de su “vocación de servicio público”, es ahora cuando hay que mostrar esa vocación de servir a la ciudadanía de Baena, pero de verdad, de una forma creíble y honesta.

      Así se podrá crear ese espacio de encuentro que se le debe exigir a nuestra corporación y centrarse en lo verdaderamente importante que es “el día de día”, porque es ahora cuando requerimos una respuesta común en lo sanitario, en lo económico, en lo social y como administración local, en lo personal.

      Dejen aparcados a un lado los intereses partidistas o particulares, ya habrá tiempo de pedir responsabilidades, se hace cada cuatro años en las urnas. El egoísmo político no conduce a nada y solo genera hartazgo en la sociedad civil.

      Rogamos que reflexionen, mediten y reconduzcan esta “anomalía”, representantes públicos de Baena, porque es ahora cuando Baena y Albedín más les necesita.

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