La Junta ha sellado el vertedero conocido como El Portichuelo en el término municipal de Baena.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha dado por concluido el sellado el vertedero conocido como El Portichuelo, en el término municipal de Baena en la que se ha invertido más de 845.000 euros tras años y medio de trabajos. La restauración ambiental de la zona, donde se han plantado 188 árboles y 1.520 arbustos, al tiempo que se ha sembrado toda la zona de flora pratense sobre los 45.000 m2 que ocupaba el vertedero.

La directora general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, María López Sanchís, el delegado de Desarrollo Sostenible, Giuseppe Aloisio y la alcaldesa de Baena, Cristina Piernagorda han visitado la zona. Esta actuación beneficiará a casi 20.000 habitantes, y ha supuesto la intervención sobre una superficie de 44.684 metros cuadrados.

El proyecto ha incluido trabajos previos como el trasplante de los ejemplares arbóreos plantados en su día en las dos plataformas del vertedero y reubicados en el borde sur del mismo; recogida y transporte con medios mecánicos de los voluminosos presentes en el área de actuación; limpieza manual de residuos de tamaño medio y pequeño dispersos en zonas llanas; y demolición de vallados interiores y perrera existente.

Igualmente se ha procedido a la adecuación de residuos, estabilización física y regularización del vertedero. Los trabajos han incidido en proporcionar la topografía adecuada para asegurar la estabilidad geomecánica del enclave y facilitar la evacuación de las aguas de escorrentía, así como la ejecución de las capas de sellado de los residuos. También se han llevado a cabo operaciones de desmonte a terraplén y el extendido y compactación de los residuos hasta nivelar las superficies.

Para la cobertura del área de vertido en las zonas llanas, se ha procedido al extendido de tierra vegetal en tongada de 30 centímetros, compactado con medios mecánicos al 95% Proctor Normal y, sobre éstas, 20 centímetros de tierras sin compactar mezcladas con compost realizado a partir de residuos orgánicos de origen urbano. En los taludes, se ha aplicado una capa de espesor de tierras de 50 centímetros, mezclada en los 20 centímetros superficiales con compost realizado a partir de residuos orgánicos de origen urbano.

El proyecto ha contemplado igualmente un control de aguas superficiales; red de cunetas conectada con la escorrentía superficial del terreno aguas abajo del vertedero; y restauración de cubierta vegetal con la siembra de especies pratenses y arbustivas sobre los taludes, y arbóreas sobre las plataformas de la capa de cobertura. Al mismo tiempo, se han desarrollado obras auxiliares para delimitar la zona con una cooperativa colindante.

El proceso de sellado de vertederos de residuos presenta una doble función. Por un lado, evita la posible contaminación del entorno mediante el aislamiento definitivo de los residuos y por otro lado garantiza la recuperación del espacio degradado y su posterior utilización para otros usos.

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