28 de Febrero. El culmen de un sentimiento de Justicia social y Política para Andalucía

          Tras las primeras elecciones democráticas de la historia reciente de España, la región andaluza accedió a un régimen de preautonomía en 1977. La primera Junta Preautonómica, creada el día 27 de mayo de 1978, estuvo presidida por el socialista Plácido Fernández Viagas, el candidato más votado, en detrimento de Jaime García Añoveros, propuesto por la UCD. Los medios de comunicación daban cuenta de la lectura de su nombramiento. Presentes estaban la mayoría de los gobernadores civiles, representaciones de partidos políticos parlamentarios y extraparlamentarios, el secretario del PSOE Felipe González y los dirigentes de la UCD Rafael Arias Salgado y José Pérez Llorca, acompañados por María de los Ángeles Infante, hija de Blas Infante, declarado por el Parlamento Andaluz en 1983, Padre de la Patria.

         Bajo su mandato se firmó el Pacto de Antequera, el 4 de diciembre de 1978, que obligaba a todas las fuerzas políticas —11 participantes— a conseguir la autonomía plena para esta región. Los principales partidos políticos andaluces (PSOE, UCD, PCE, AP, PSA, PTA, DCA, ID, RSE, ORT y ACL) firman el Pacto y se comprometen a alcanzar la autonomía plena en el tiempo más breve posible.

         Rafael Escuredo sustituye a Plácido Fernández Viagas como presidente de la Junta de Andalucía. En un Acto Institucional en Casares (11 de agosto 1979), junto a Manuel Clavero, en conmemoración del Aniversario del Asesinato de Blas Infante, proclamó “la asunción de los valores del andalucismo histórico, hacer suyo el legado político, prosiguiendo su histórica misión y proponiendo al Pueblo Andaluz conseguir el Estatuto de Autonomía y el autogobierno pleno para Andalucía”, y de ahí empezó todo un periplo institucional y social que llevó, por fin, a la convocatoria del Referéndum.

         En Andalucía se concibió la idea de que, a través de la vía del art 151 y la consecución de la autonomía plena, como una oportunidad para atajar dos problemas seculares de nuestra tierra: las desigualdades sociales y el atraso económico, aquejada de desempleo estructural y discriminada en las inversiones públicas. El sentir de la población andaluza era de un agravio comparativo con otras comunidades autónomas, culpando de ello al gobierno.

         Ejemplo de ello fueron los cerca de dos millones de andaluces que se manifiestan en las principales ciudades andaluzas de 4 de diciembre de 1977 y el referéndum de 28 de febrero de 1980 expresaron la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno de máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España.

         El Gobierno de la UCD pretendió hacer fracasar esta iniciativa para que se tuviera que recurrir a la vía del art.143, ya que la finalidad política del momento entendía que debía pasar por reconducir todo el proceso autonómico a través de la referida vía del art. 143, pidiéndose a tal efecto la abstención o el voto en blanco. La UCD Nacional, a espaldas de Manuel Clavero, enviaron dirigentes con directrices contrarias a la aprobación del referéndum.

          A la campaña pidiendo la abstención o el voto en blanco se sumó en el mismo sentido Alianza Popular. El argumento político del Gobierno era que la autonomía política de Andalucía estaría garantizada tanto por la vía del artículo 143 como por el artículo 151, pero que esta última daría el control del proceso autonómico a los partidos de izquierda.

         Nuevos obstáculos vinieron de Madrid. Se criticó que el Gobierno no ofreciera las garantías democráticas necesarias para la celebración de la consulta porque, a diferencia de las campañas de los referendos de Cataluña y el País Vasco, en Andalucía se prohibió a los medios de comunicación estatales contratar propaganda sobre la consulta. Lo cual resultaba especialmente perjudicial en las provincias de Almería, Córdoba, Huelva y Jaén, porque en ellas sólo había medios de comunicación estatales.

         Toda esta lucha de gigantes y molinos de vientos hizo que nuestra conquista fuera mayor y más gratificante ante el logro conseguido.

Rocío Carrillo Castro

    

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