Pasta Vs Creatividad.

Lola Ruiz Arrebola

         Tengo que reconocer que, para la elección del tema de la presente entrega, me inspiré en el debate que tantas veces presenciamos en la barra del bar o incluso en las redes sociales, como por ejemplo la entrada en Facebook que, el 7 de diciembre, escribía un paisano nuestro bajo el título de Baena Turística. En ella se recogía la necesidad de crear nuevas ofertas turísticas “desde el interior” y ponía como ejemplo, espero que no lo hiciera con la intención de imitar, el Belén Viviente de Coria del Río, los polvorones y chocolate de Rute o el mes de mayo de Córdoba. E incluso no faltaban los comentarios que decían que “el ayuntamiento se tiene que poner las pilas” en este sentido.

         Ya sabemos que para que una oferta turística resulte atractiva y provoque las ganas de viajar debe tener actividades más allá de las convencionales y que estas se conviertan en una característica diferencial. Y ello se puede conseguir con trabajo, esfuerzo, imaginación y mucha creatividad o, en su defecto, a golpe de talonario.

         En algunos casos parecen acertar de pleno con la creatividad como protagonista y un escaso presupuesto. Es el caso del pueblo pitufo de Málaga, Júzcar. Más que pura creatividad podemos decir que le vino todo rodado. La elección de una agencia de comunicación para promocionar la película de Los Pitufos en 2011 y el SÍ rotundo de una posterior consulta popular entre los vecinos para continuar con las casas azules. El resultado es un trasiego de autobuses de turistas a diario, con solo una lata de pintura azul por familia e incluso con el posterior veto por derechos de autor para no utilizar la palabra pitufo por ningún sitio.

         Sin embargo, no todo es creatividad a la hora de crear ofertas turísticas. Ahora, durante las Navidades, sobre todo en su primera mitad, muchos conciudadanos han viajado a ver las luces de Navidad a otros lugares. En numerosas ocasiones es más una excusa para salir y cambiar de aires que realmente una verdadera atracción por miles y miles de bombillas led. Hemos ido a Málaga, Madrid y, si no estuviera tan lejos, seguro que también a Vigo. Y me parece bien. Lo que no me parece tan bien es que todos los ayuntamientos entren en una carrera para ver quien gasta más en iluminación navideña. Si hay que usar el talonario prefiero que sea para poner en valor turísticamente nuestros recursos naturales y patrimoniales, por ejemplo.

         Lo que sí es de elogiar es la apuesta de nuestra vecindad que, con el apoyo y dinamización del ayuntamiento, tratan de embellecer cada vez más barrios para la Navidad, siendo la participación ciudadana la principal protagonista. Es una forma de invitarnos a pasear y disfrutar por nuestras calles, ayudando al comercio local en estos días, aunque sería ingenuo denominar dichas acciones como oferta turística destacada.

         Ahora está en boga el turismo creativo o experiencial, aquel que con imaginación trata de conectar al turista a las raíces del entorno, creando multitud de experiencias genuinas. Aquí damos nombre a una denominación de origen con uno de los mejores aceites del mundo, la que aporta mayor volumen económico de toda España y con la producción oleícola más plurivarietal del mundo, entre otras muchas virtudes. Sin embargo, más allá de los logros conseguidos por alguna almazara privada, el aprovechamiento turístico desde el sector público se ha realizado sin demasiado éxito. Y quizás no sea por falta de recursos económicos invertidos en jornadas, eventos e infraestructuras, como el Museo del Olivar y el Aceite, que sigue cerrado.

         En Baena no existe ningún órgano consultivo, compuesto por personas expertas en la gestión turística y los diferentes agentes sociales, que trate de ir dando respuestas a tantos interrogantes y esboce un camino a seguir de forma unánime por todos y en la misma dirección.

         De esta forma, solo nos queda el Pleno Municipal que, para la planificación y el debate reflexivo, ya sabemos que ni está ni se le espera. Falta espacio para profundizar en los motivos, así es que, al menos de momento, sigamos debatiendo en la barra del bar…

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