miércoles, julio 29, 2026
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“Pasión y muerte del periodismo cordobés”: Francisco Expósito rescata del olvido a los mártires de la prensa en 1936

En un acto solemne, íntimo y lleno de memoria, el periodista Francisco Expósito ha sellado su ingreso como académico en la Real Academia de Córdoba con un discurso que no dejó indiferente a nadie: “Pasión y muerte del periodismo cordobés en 1936”. Una investigación profunda y necesaria que desentierra la tragedia vivida por los profesionales de la información en los oscuros días del inicio de la Guerra Civil española.

Presentado por su colega y también académica Rosa Luque, Expósito rindió homenaje a su mentor, el recordado periodista Antonio Ramos Espejo, y construyó un relato escalofriante sobre la represión, el exilio y el asesinato de periodistas que, en su mayoría, simplemente defendieron la libertad de expresión y la pluralidad de ideas.

Asesinados, exiliados y silenciados: la historia que no se contó

El discurso fue una clase magistral de historia de la prensa cordobesa durante los años treinta. Expósito reconstruyó, con datos y emoción, cómo periódicos como Diario de Córdoba, La Voz, Guión, El Defensor de Córdoba o el combativo Ágora, pasaron de la pluralidad ideológica al silencio impuesto por la represión franquista.

La prensa, afirmó, se convirtió en un campo de batalla ideológico. Algunos diarios se alinearon con el alzamiento militar desde el primer día, como el Diario de Córdoba, que en 1937 celebraba su apoyo al “glorioso movimiento”. Otros, como el semanario Ágora, dirigido por Antonio Verdú, lucharon hasta el final por los valores republicanos y contra el extremismo de cualquier signo. Verdú fue fusilado por ello.

Expósito no ocultó la complejidad del contexto ni la barbarie de ambos bandos. Pero subrayó que, más allá de las ideologías, lo que se quebró fue el derecho a pensar, escribir y disentir. “El año 1936 marcó el comienzo del fin del periodismo libre en España”, sentenció. Y añadió: “Los periodistas pasaron a convertirse en soldados de la palabra”.

El periodista cerró su intervención con un recuerdo especial a los que huyeron para salvar sus vidas y sus ideas. Nombres como Manuel Chaves Nogales, Juan Rejano o Fernando Vázquez Ocaña —cuyos restos aún reposan en el Panteón Español de México— simbolizan ese exilio forzoso que dejó huellas indelebles en la memoria de la profesión.

“España se sembró de muertos. El terror negro lo envolvía todo. Las calles de Córdoba eran rutas del miedo”, leyó Expósito, citando al propio Vázquez Ocaña. Cerrando su intervención con una reflexión basada en las palabras de Chaves Nogales y una advertencia actual sobre el peligro del olvido y la fragilidad de los valores democráticos: “Una tragedia escrita con letras de sangre que debemos leer para comprender qué sucedió entonces para reafirmarnos en la defensa de valores que a todos nos parecen afianzados, pero que en tiempos de incertidumbres y profetas como los actuales vuelven a ser cuestionados.”