Miente hasta para contarnos el motivo por el que pasará a la historia…

El Rincón de Javier
Son tan descaradas y ofensivas las milongas que nos ha contado este presidente, que un notable número de respetuosos y respetables socialistas, de los de siempre, de los de pura cepa, ya se desmarcan de sus fechorías. La legislatura de este presidente, apodado “el mentiroso” por méritos propios, pasará a la historia -nos cuente lo que nos cuente- por ser la legislatura de mayor de estafa de todos los tiempos, haciéndose lo que nunca se prometió, y prometiéndose lo que nunca se hará. Su moralidad brilla por un cinismo oportunista desmedido, y constatado queda que no se trata de una opinión sectaria, porque la hemeroteca certifica todas sus falsedades, y porque es precisamente la hemeroteca quien lidera su mayor oposición política.
Nos confesó públicamente que la posibilidad de un gobierno con Unidas Podemos era inviable porque le quitaría el sueño, igual que también desvelaría al 95% de los españoles; y acabó formando un gobierno de coalición justo con quienes le motivaban su mayor pesadilla.
Hizo viral la frase de “con BILDU no vamos a pactar, si quieres lo digo cinco veces, o veinte…”; y pactó, vamos que si pactó.
Reconoció, y lo hizo en varias ocasiones, ser un detractor convencido de las prácticas de indultos a políticos; y terminó firmando el indulto político más injustificable de la historia reciente de nuestra democracia. De la noche al día, como si tal cosa, de asegurarnos que los altercados perpetrados por los independentistas en Cataluña fueron un clamoroso acto de rebelión, pasó a liberar sin ningún tipo de escrúpulos a todos sus máximos responsables; desmintiendo, aunque nos cueste creerlo, a toda una sentencia firme condenatoria del Tribunal Supremo.
Promueve, habida cuenta -valga la ironía- del gran interés y de la urgente necesidad que les hemos mostrado la mayoría de los españoles, la derogación del delito por sedición; aunque cínicamente lo justifica con la voluntad de armonizar nuestra legislación a la norma europea. Y nos preguntamos, puestos a entrar en la dinámica de las armonizaciones, por qué no se empieza por armonizar nuestra tasa de desempleo o de deuda pública, por ejemplo, a las de la media europea.
Para más colmo, como si nos tomara por idiotas al 95% de los desvelados, tiene el descaro de vanagloriarse por haber logrado, reduciendo la crispación del sector independentista, la convivencia en el pueblo catalán. Queda por saberse si realmente se trata una de hazaña en toda regla, porque lo que sí está claro es que no puede vanagloriarse del lamentable aumento de indignación que, en más de cuarenta y cinco millones de españoles, han motivado sus presumibles pactos de sanciones a la carta con los infractores que atentan contra la Constitución
Y por si aún no tuviéramos suficiente, en su ensañamiento de tomarnos por idiotas al 95% de los españoles desvelados, nos vuelve a sorprender con la rebaja de las penas por el delito de malversación; como si los delincuentes que se lo llevan calentito para su enriquecimiento personal cometieran un delito de mayor gravedad que los delincuentes que, llevándoselo igual de calentito, demuestran no haberse enriquecido. La pela es la pela y a los contribuyentes lo que realmente nos indigna es la administración maliciosa de nuestros impuestos, consideramos tan delincuentes a quienes malversan haciéndose con un Van Gogh para su uso y disfrute personal, como a quienes lo hacen ordenando o consintiendo movilizaciones delictivas. En nuestro código penal, que sepamos, no está reconocida la figura del Robin Hood Malversador, pero seguro que sus acciones punibles nos merecerían muchísimo más respeto y benevolencia que las imputables a los malversadores que, aunque no se enriquezcan, tampoco rinden cuentas.
Veremos a ver si, mentira tras mentira, no terminamos viviendo la misma experiencia que el pastor del cuento del lobo, porque se comprometió a traer de vuelta a Puigdemont y, por una vez, lo mismo no se trataba de una milonga más que sumar a su curriculum. Así que no nos extrañe si el día más insospechado, no muy lejano, vemos al prófugo expresidente de la Generalitat paseándose de rositas por Las Ramblas…

