jueves, septiembre 17, 2026
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El nuevo Pasaporte de la Ruta del Vino invita a descubrir Baena a través de sus bodegas y patrimonio

Una visita a Bodegas Jesús Nazareno podrá ser desde ahora el primer sello de un recorrido que lleve al visitante por otros establecimientos y recursos turísticos de Baena, Castro del Río y Espejo. La cooperativa baenense participa en el nuevo Pasaporte Turístico de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, una iniciativa concebida para convertir las visitas a bodegas, lagares, restaurantes, alojamientos y otros espacios en un itinerario que invite a regresar.

El sistema es sencillo. El turista recibe gratuitamente un pasaporte físico en alguno de los establecimientos participantes y obtiene un sello cuando realiza la experiencia correspondiente. Después puede continuar visitando otros puntos incluidos en el documento. La consecución de los sellos establecidos permite acceder a los premios contemplados en las bases de la iniciativa.

El programa estará vigente hasta diciembre de 2027, un plazo amplio que busca precisamente que el recorrido no tenga que completarse en una única escapada.

“Al final es un juego, un reto”, explica Juan García, gerente de Bodegas Jesús Nazareno. La intención, añade, es fidelizar al visitante para que después de conocer un establecimiento tenga un motivo para regresar al territorio y descubrir otros lugares.

Baena comparte pasaporte con Castro del Río y Espejo

Se han preparado cinco modalidades diferentes y Bodegas Jesús Nazareno está incluida en el pasaporte número 4, correspondiente a Baena, Castro del Río y Espejo.

El documento recoge los establecimientos donde pueden conseguirse los diferentes sellos y ofrece también información turística, cultural y patrimonial de las tres localidades.

Bodegas Jesús Nazareno entregará los pasaportes coincidiendo con sus visitas turísticas. El visitante que participe en una de ellas podrá recogerlo gratuitamente y salir de las instalaciones con el sello de la cooperativa ya incorporado. A partir de ahí podrá continuar su recorrido por los restantes puntos incluidos.

“Lo que se quiere conseguir es que el visitante conozca toda nuestra zona, todo el territorio de Montilla-Moriles”, explica García. Para la cooperativa, la fórmula permite que una persona que inicialmente llega atraída por una bodega pueda terminar conociendo también restaurantes, patrimonio y otros recursos turísticos.

La propia estructura del pasaporte persigue esa continuidad. No plantea una ruta cerrada que deba realizarse en un día ni obliga a seguir un determinado orden. El visitante conserva el documento y puede retomarlo meses después para conseguir nuevos sellos.

2.500 pasaportes para 58 socios

La iniciativa está impulsada por la Ruta del Vino Montilla-Moriles con la colaboración del Patronato Provincial de Turismo de la Diputación de Córdoba.

Según los datos facilitados por la institución provincial, se distribuirán 2.500 pasaportes, 500 de cada modalidad, entre los 58 socios públicos y privados de la Ruta del Vino.

La vicepresidenta del Patronato Provincial de Turismo y delegada de Turismo, Narci Ruiz, explicó durante la presentación que el objetivo es hacer más participativa la visita y favorecer el descubrimiento de bodegas, lagares, establecimientos gastronómicos, alojamientos y otros recursos turísticos.

El pasaporte incorpora además un código QR que permite acceder a la información digital y consultar las bases de participación.

La Ruta del Vino Montilla-Moriles integra 17 municipios y Córdoba capital. Entre sus localidades se encuentran Baena y Castro del Río, y su ámbito reúne recursos vinculados al vino con patrimonio, gastronomía y otras propuestas turísticas.

Una puerta de entrada para las visitas a la bodega

Para Bodegas Jesús Nazareno, participar en la Ruta del Vino supone también ampliar la difusión de sus visitas más allá del mercado local. García considera que formar parte de una red de establecimientos y municipios facilita que una persona que inicialmente conoce otro punto de Montilla-Moriles termine llegando posteriormente a Baena.

La cooperativa ha recuperado en septiembre su calendario habitual de visitas después de unos meses de julio y agosto con menor actividad por las altas temperaturas y por coincidir con la vendimia.

Los grupos suelen ser de un mínimo de diez personas. El recorrido pasa por las instalaciones y permite conocer el proceso de elaboración y crianza del vino en la bodega. La visita propiamente dicha dura alrededor de una hora y concluye con una degustación acompañada de un aperitivo.

Es precisamente en esas visitas donde comenzarán a circular los nuevos pasaportes. El turista podrá abandonar la bodega con su primer sello, pero con otros destinos todavía pendientes en el documento.

Para García, ahí reside la utilidad de la iniciativa: que quien llegue a Baena para conocer una bodega encuentre una razón para descubrir otros establecimientos y, al mismo tiempo, que quien comience su recorrido en otro municipio encuentre en el pasaporte un motivo para acercarse posteriormente a la localidad.