Bodegas Jesús Nazareno cierra una vendimia con un 30% más de uva y prepara ya la Feria Real
De la vendimia a la Feria Real casi sin transición. Bodegas Jesús Nazareno ha cerrado una de sus campañas más tempranas de los últimos años con alrededor de un 30% más de uva respecto a una cosecha normal y ya trabaja en la preparación de los pedidos que llegarán con los festejos de las próximas semanas.
La vendimia comenzó entre el 30 y el 31 de julio con la variedad Verdejo. Apenas unos días después, el 10 de agosto, empezó a entrar la Pedro Ximénez, entre una semana y diez días antes de lo habitual, según explica el gerente de la cooperativa, Juan García.
El calendario se comprimió hasta el punto de que el 28 de agosto la bodega daba por terminada la campaña. El año pasado, recuerda García, la recepción de uva se prolongó aproximadamente hasta el 5 o 6 de septiembre.
Han sido tres semanas de vendimia y especialmente intensas las dos primeras.
“Estuvimos hasta arriba, sin parar”, recuerda el gerente. La razón estuvo en la rápida maduración de la Pedro Ximénez: desde los primeros días había numerosas viñas con la graduación necesaria para comenzar la recogida, cuando normalmente la entrada de uva se produce de manera más escalonada.
Más uva y buena calidad
El balance no se limita a la cantidad. García habla de una uva “muy sana, con mucha calidad” y con una graduación adecuada para los vinos finos.
Las lluvias de marzo y abril favorecieron al viñedo y esta campaña tampoco se han producido los problemas de mildiu que afectaron a determinadas explotaciones el año pasado. El resultado ha sido un incremento considerable de la producción.
“Este año nosotros hemos tenido un 30% más de kilos que un año normal”, explica el gerente.
La mayor cosecha permite a Bodegas Jesús Nazareno mantener su producción propia sin necesidad, por ahora, de comprar vino a terceros. La cooperativa continúa siendo autosuficiente, aunque García advierte de un problema que se viene produciendo desde hace años: la progresiva desaparición del viñedo en el término de Baena.
El gerente calcula que actualmente podrían quedar entre 60 y 70 hectáreas vinculadas a la cooperativa, aunque precisa que se trata de una estimación. El envejecimiento de los propietarios y la falta de relevo generacional están provocando que algunas parcelas sean arrancadas cuando pasan a manos de hijos o nietos.
La situación condiciona también las posibilidades comerciales de la bodega. Las ventas han crecido un 12% respecto al ejercicio anterior, después de aumentar aproximadamente un 8% el año precedente, pero la cooperativa mide sus posibilidades de expansión para no asumir pedidos que su producción no permita atender.
“Nuestra producción da para todos nuestros clientes sin ningún tipo de problema y para incrementar ventas todavía un poquito más”, explica García.
Septiembre da paso a la campaña de la Feria
Terminada la vendimia, septiembre cambia el trabajo dentro de la cooperativa. La sucesión de celebraciones locales y la proximidad de la Feria Real elevan la demanda y obligan a anticipar pedidos.
La bodega viene trabajando con sus clientes habituales y con las casetas que participarán en la Feria para calcular las necesidades de vino. No todos los pedidos pueden cerrarse con tanta antelación, ya que algunas casetas no conocen hasta fechas próximas quién asumirá su gestión, pero la experiencia de años anteriores permite hacer una previsión.
“Desde todo este mes ya estamos en contacto con los clientes y con las casetas que van a montar para ir teniendo en cuenta los pedidos”, señala García.
Parte del producto está ya preparado. El Fino Baena se embotella más cerca de la Feria para que llegue más reciente, mientras que otras referencias se preparan con mayor antelación.
Entre los vinos con mayor consumo durante esos días, el gerente cita precisamente el Fino Baena, junto al Morana, Solera y Cancionero. El Morana, apunta, está encontrando especialmente aceptación entre consumidores jóvenes.
Este año habrá también una novedad en ese calendario: será la primera Feria Real desde el lanzamiento del vermut de Bodegas Jesús Nazareno, presentado en diciembre.
García reconoce que inicialmente tenía dudas sobre la respuesta que tendría el producto en el mercado local, pero asegura que las ventas han superado sus expectativas. La demanda procede tanto de establecimientos y restaurantes como de particulares, y también está teniendo aceptación en las degustaciones realizadas durante las visitas turísticas a la bodega.
