Ismael Ortiz conquista Montilla con una inauguración tan íntima como colectiva: ‘Arena’
La tarde del sábado dejó en Montilla algo más que una inauguración artística. Dejó emoción compartida, silencios atentos y miradas que iban cambiando a medida que las obras se desvelaban. Así fue el estreno de “Arena”, el nuevo proyecto expositivo de Ismael Ortiz, una propuesta que confirma la madurez creativa del artista y su capacidad para convertir el acto expositivo en una experiencia viva.
El escenario no fue casual. El estudio de tatuaje de Osiris, convertido por unas horas en espacio cultural, acogió una cita que superó las expectativas iniciales del propio autor. “Al principio estaba nervioso, como es normal, pero cuando empezó a entrar la gente me sorprendió muchísimo. Esperaba menos público y la respuesta fue increíble”, reconocía Ortiz tras el acto, visiblemente emocionado.
Una inauguración que se vivió como un relato
Lejos del formato tradicional, la presentación de Arena apostó por un desarrollo casi teatral. Las 14 obras inéditas que componen la muestra no se mostraron de golpe: fueron apareciendo una a una, conforme el propio Ismael iba leyendo la parte introductoria del libro que acompaña al proyecto. A su lado, el ilustrador Rafael Cabezas Bilcor y la responsable del estudio fueron desvelando cada pieza en el momento exacto.
“El público estaba muy atento tanto al texto como a las ilustraciones. Se notaba cómo cambiaban las caras de una obra a otra, según la etapa de la historia”, explicaba el autor. Una de las piezas, dedicada a un tío suyo fallecido —ya mencionado en su anterior proyecto Animales de costumbre—, fue uno de los momentos más emotivos de la tarde.
Música, palabra y arte: una atmósfera única
La inauguración comenzó con la voz de Ulaya, que interpretó tres temas de su disco, integrando la música como parte esencial del relato visual. El resultado fue un diálogo fluido entre canción, texto e imagen que mantuvo al público en silencio y expectante durante todo el acto.
Entre los asistentes, no faltó presencia baenense. “Había gente desplazada desde Baena, amigos, conocidos… incluso familiares que me avisaban: ‘hay gente de Baena, sal a saludar’”, comentaba Ortiz. Una muestra clara de que su obra sigue despertando interés y orgullo más allá de su lugar de residencia.
“Arena”, una metáfora de lo colectivo
El proyecto se articula en torno a una idea poderosa: el grano de arena como símbolo de lo aparentemente insignificante que, unido a otros, es capaz de generar un impacto real. Esa filosofía atraviesa tanto las pinturas —dominadas por tonos fríos, azules y ocres— como el libro de unas 80 páginas que conecta todas las obras mediante una historia común, incluye reproducciones en alta definición y revela bocetos y procesos creativos descartados.
Mirada al futuro… y una reflexión inevitable
Satisfecho por la acogida, Ismael Ortiz no oculta cierta decepción cuando se le pregunta por una posible exposición en su ciudad natal. “Sinceramente, en Baena no me lo han propuesto ni creo que me lo propongan. Donde no veo interés, no me interesa insistir. No eres profeta en tu pueblo”, afirma con franqueza.
Mientras tanto, Arena seguirá creciendo. Tras su paso por Montilla, la exposición viajará a Córdoba capital y Málaga, donde ampliará el número de obras hasta 22. Además, el autor trabaja ya en nuevos proyectos editoriales, entre ellos una antología poética ilustrada y una novela sin ilustraciones prevista para finales de año.
La exposición permanecerá abierta de 9 a 13 horas y de 17 a 20 horas de lunes a sábado, hasta el 27 de marzo, Osiris Tattoo, en la calle Perú número 10, Montilla.

