El arte de negociar

   

      Recordar es muy hermoso, a veces doloroso, no es la vida un camino de rosas, pero sin duda merece la pena amarrarla.

      En el año 2011 tuve el honor de ser la pregonera de la Semana Santa de Baena. En un lance del pregón dedicado al Huerto decía “Rezan contigo esta noche en ese Huerto de plata, en ese Sagrario Divino las Hijas de la Caridad, tus Desamparadas de San Francisco, las Dominicas de Madre de Dios y las Hijas del Patrocinio, como sólo ellas saben hacerlo, con infinita dulzura, despacito, ofreciéndose a los demás que es la forma de rezar al más Divino de los Hijos…” Tuve el privilegio de que me acompañasen en ese pregón en el Liceo. Tengo un nudo en la garganta.

      Mi vinculación con San Francisco nace con el amor profundo que siento desde niña por nuestra Semana Santa. Se reforzó ese lazo entre 2010 y 2011 gracias al nexo que creo Don Juan Huertas, recientemente fallecido. Como dice mi padre “tienes cara de abogada de pobres, de causas nobles y justas”.

      En 2016 siendo Teniente de Alcalde, nos llegó la noticia de que San Francisco se podía cerrar, las monjas se iban. Estaba sentada al lado del Alcalde, recuerdo que le dije “Haz lo que tengas que hacer. Eso es un desastre”. Sé de su preocupación y ocupación en aquellas fechas, de primera mano. Si yo no lo supiera… Cada parte jugó su papel, San Francisco no se cerró. Hay palabras que repetiría una y otra vez porque hablo con mi verdad y no me resulta difícil mantenerme firme ante la adversidad, tengo buenas raíces.

      El día 2 de mayo de 2021 salta la noticia. ¡Se van las monjas, con lo que eso conlleva, casi nada…! Se crea una alarma social. Las redes arden. Una vez más el Ayuntamiento está ahí.  Se empieza a dar explicaciones. Se convoca a los representantes políticos a una reunión de urgencia ante la situación y se presenta una propuesta que es admitida por todos haciéndola suya. Se da un mensaje de unidad. ¡Eso es lo que hacía falta, que en esto no hubiese consenso! Estaba cantado…

      La falta de vocaciones sólo se puede enmendar cuando Dios toca los corazones, pero sí hay soluciones que dependen de nosotros, aunque sea difícil y en este caso lo es, porque para empezar hay que tomar dos decisiones, de un lado la forma en que se va a disponer del inmueble y de otro cómo se va a prestar el servicio, todo ello teniendo en cuenta debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que conlleva. Como representantes políticos deben asumir tal responsabilidad con ese “Haz lo que tengas que hacer” haciéndolo extensivo a la Residencia del Divino Maestro y en este último caso sí hay que hacer política.

       

       No me da tranquilidad las intervenciones en el ruego y preguntas del último pleno respecto a la residencia de San Francisco, en absoluto. No me da tranquilidad por la sencilla razón que desde que se hizo la propuesta inicial en la que el Ayuntamiento estaba dispuesto a hacerse cargo de la gestión a través de una fundación y para ello necesitaba la disponibilidad del edifico y terrenos, el abogado de la Congregación contestó que se concretase la respuesta para estudiar la forma en la que se va a disponer del inmueble, pues la Congregación tiene la intención de cerrar antes o después. A fecha 24 de junio de 2021, en el último pleno, a pesar del camino andado, no se sabe qué hay de esa propuesta. A mí ya no me ocupa, pero sí me preocupa que haya que llegar a un ruegos y preguntas para conocer de este asunto. ¡No hay días desde esa primera propuesta hasta el pleno del día 24! . No sólo hace falta el trabajo de los funcionarios, que en este caso me consta, hace falta un impulso político de toma de decisiones que solo compete a quien compete, por mucho que tenga que ser sometido a votación en un pleno, si procede, cuando corresponda. Ese mensaje de unidad de la que se ha hecho gala ha de llevarse a sus últimas consecuencias. Creo que sabemos lo que nos estamos jugando. A veces es mejor no saber tanto, se sufre.

      Soy plenamente consciente de a lo que se enfrenta el Ayuntamiento. Ese es mi trabajo, negociar, porque no es mejor abogado el que gana un pleito, sino el que lo evita. Los Juzgados y los recursos en vía administrativa están cuando no haya más remedio. Aquí no hay pleitos que ganar, ni recursos que interponer, lo que hay es negociaciones que cerrar.

      Llegará el momento de los reconocimientos y honores, más que merecidos. Me quedo con el reconocimiento y cariño de la gente del pueblo, durante 120 años, sin dudarlo un instante. Esta es Lola Cristina Mata, una sencilla baenense.

 

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