Con los cuatro pregones de hoy, se abre el pórtico de la Semana Santa 2021.

El Teatro Liceo ha acogido el tradicional acto del Pregón de Semana Santa. Sin embargo, el acto de hoy estaba caracterizado por la insólita presencia de cuatro pregoneros sobre el escenario del teatro.

Igual que vamos a disfrutar de una semana santa inédita, cuatro han sido las figuras que se ha subido al escenario para hacernos partícipes de sus vivencias, sus sentimientos su amor por la Semana Santa de Baena.

“Baena en la calle nos vemos”

Ha iniciado el acto Juan Carlos Roldan, último pregonero que pronunció un pregón en el Teatro Liceo en 2019.  Con su prosa poética con la que él nos tiene acostumbrados ha puesto en el aíre “ese pellizco que entra cuando escucha los tambores alumbrando la cuaresma”. Ha ido desgranado sus vivencias cuando se acerca la Semana Santa que nos hace vivir nuestras costumbres y creencias.

Ha recordado como la pandemia el año pasado hizo que la Semana Santa “se quedó en un suspiro, un intento, una ilusión interrumpida, que terminó de un portazo. Baena quedó dormida, sus calles calladas, la Almedina sin tambores, las imágenes en sus camerinos, las capillas cerradas y los hermanos confinados en sus casas”

Este año disfrutaremos de una Semana Santa más cercana al Señor, con la ilusión de una nueva primavera como la de antes, donde volverán a sonar los tampones en las calles.

 

El azahar de la mañana da color a la Muralla

La poesía de Carmeli Piernagorda ha dedicado el pregón a todas las personas que han sufrido este virus. Ha ido desgranando sus sentimientos a través de su poesía como ha pandemia “ ha permitido que no nos vamos a embriagar con el incienso que anuncia a  la imagen que se acerca por las calles de Baena, no se va a rezar en los balcones de Baena  al son de la saeta, ni el acompañamiento de velas llameantes, ni pies descalzos cumpliendo una promesa”.

Recorre las calles de Baena con una procesión poética haciéndonos ver en nuestras cabezas los puntos emblemáticos, momentos cruciales de nuestra semana mayor.

“En la nueva primavera sepamos explicar cómo se celebra en Baena la pasión, muerte y resurrección de Cristo”.

 

Aquí está la manzana de árbol del paraíso, la manzana de Eva.

La situación insólita de la pasada semana santa, que se vivió de forma inesperada cuando se desvaneció todo de un día para otro. Cuando el vació se apoderó de todos los espacios ha sido la forma de hacernos ver como Ángeles Esquinas vivió su personal Semana Santa pasada. Una visión surrealista, sin olvidar el dolor y conjugando enfermedad con ilusión.

Nos ha contado como a través de su padre despertó en ella su amor por la Semana Santa y como se tejió en ella su compromiso cristiano.

“Mi padre como maestro en la fe, mi maestro por despertar el amor en la Semana Santa, su ejemplo fue calando en mí, su biblia fueron sus túnicas las que mediaron entre Dios y él y supo vivir entre lo más íntimo de su corazón. Escuela de formación cofrade puesto que a través de su compromiso y sus desvelos se convirtió en transmisor de los valores que son esencia de la Semana Santa”.

Recordaba esas vivencias cada vez que se ponía su túnica “tenía la sensación de ser investiga por algo especial, algo muy grande, miércoles santos que nunca olvidaré. La bajada al San Francisco, las imágenes que desbordaban belleza, parecían que respiraban, el ambiente, la actividad de las demás hermandades, los murmullos la tensión, el primer relevo alrededor de la imagen esperando la orden de salida. “vamos san diego a la calle” en boca de l hermano mayor, como olvidar esa mezcla de sentimientos y sensaciones. Mi Cristo del perdón donde te encuentras el silencio el recogimiento y la oración durante su estación de penitencia”.

La Semana Santa siempre te da tanto, que te marca, te llega y te llena.

Un redoble por quienes se fueron, por quienes nos faltan, por quienes siguen viviendo dentro de nuestras almas.

Sueño, rezo, canto, con estos tres tiempos verbales, Lola Cristina Mata ha ido exaltando su visión de nuestra Semana Santa.

Ese anhelo a todo lo vivido y que ahora se transforma en sueños por querer vivir una Cuaresma, una semana de pasión como lo hacía antes y que hoy solo puede recrearla en sueños. “Me da la vida soñar y cantarte pregonando”.

“Quiero cantarle a mi Huerto, al Ecce Homo asomado a la ventana y desde mi atalaya volver cantarle la saeta machadiana a ese al santo de las rosas, diciendo a esa cara que nombre mas de mi casa, a los azotes paseando entre bengalas y quiero cantar a mi Virgen que madre más abrazada”.

“Sueño que ya está aquí la madrugada. Mis arreos descansan, cuatro días sobre mis espaldas, ese gentío en la puerta, mientras entre azahares esta coliblanca en silencia te espera. Te cantare nazareno que en mis sueños colinegros me dan la vida, que tu pasear por la muralla”

“Rezare a las tres caídas de maderos, a la a expiración de cristo y su ultima mirada, al Sepulcro, a la Virgen de las Angustias si no te lanzara esta plegaria”.

 

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