La Hermandad del Cristo de la Humildad acierta con un festival que une generaciones y agota entradas: éxito total del primer Cebolleta Fest
El primer Cebolleta Fest ha superado todas las expectativas. Organizado por la Hermandad Cristo de la Humildad, este certamen musical, celebrado en el antiguo colegio Juan Alfonso de Baena, se convirtió en un rotundo éxito de asistencia y participación, colgando el cartel de “aforo completo” y consolidándose como una apuesta cultural y social acertada.
Con una cuidada organización, múltiples actividades paralelas y una propuesta artística atractiva para todas las edades, el festival logró su doble objetivo: recaudar fondos para el mantenimiento del patrimonio de la Hermandad y fomentar la convivencia entre generaciones de cofrades y vecinos.
El evento tuvo como punto culminante el emotivo tributo a Manuel Carrasco, interpretado por el artista Samuel Tosso, acompañado del productor musical Diego Gallego. Un repertorio que recorrió la discografía del cantautor onubense y que hizo vibrar a los asistentes desde la primera hasta la última canción. “No hacemos un tributo, hacemos una fiesta de su música”, resumió Tosso, visiblemente emocionado por la respuesta del público.
El festival contó también con la participación de Sound Garage y los DJs Jujo Disco y Nakoke, además de actividades infantiles y un entorno familiar cuidadosamente diseñado. La Hermandad, que asumió el reto económico con recursos limitados, destaca que todo se desarrolló “conforme a la normativa, con seguridad garantizada y sin incidentes”, gracias a la colaboración del Ayuntamiento y los cuerpos de seguridad.
“Era un riesgo, se invirtió dinero que no se tenía. Pero si se hace, se hace bien y con todas las garantías”, señaló Nuria Lucena, Hermana Mayor de la Hermandad, quien agradeció el respaldo de los patrocinadores, voluntarios y asistentes.
Uno de los elementos más valorados por la organización fue la confluencia generacional que generó el evento. “Vimos a padres, hijos y abuelos compartiendo la noche. Muchos hermanos mayores, que ya no pueden procesionar, acudieron con entusiasmo. Esto también es hermandad”, subrayó Pablo Lucena.
El éxito del festival ha dejado una huella positiva que va más allá de lo económico. La Hermandad ya piensa en futuros proyectos con la recaudación obtenida, que irá destinada principalmente a reformas en el cuartel, la imagen y el paso procesional. “Sabemos que cada mejora conlleva un coste importante, pero esto nos da un impulso moral y económico”, afirmaron desde la Junta Directiva.
Desde la elección del espacio —céntrico, accesible y seguro— hasta el ambiente festivo y familiar, el Cebolleta Fest ha demostrado que, con compromiso, planificación y una propuesta cultural bien enfocada, las hermandades pueden generar actos de gran impacto social y emocional fuera del calendario litúrgico.
Aunque de momento no hay una segunda edición confirmada, la acogida del público y la satisfacción de la organización auguran que el Cebolleta Fest podría consolidarse como una cita cultural anual en el calendario de la Hermandad.
Además del festival, este verano ha estado cargado de actividad para la Hermandad, con el Día de Playa para los niños y la Gymkana celebrada el pasado 13 de julio —con 41 menores participando en una jornada de convivencia—, y otros actos que refuerzan ese vínculo humano y comunitario que tanto valoran.

