El gazpacho ideológico de la nueva era política…

El Rincón de Javier

         El  gazpacho ideológico de nuestro actual gobierno produce ardores a propios y a extraños. En muy poco tiempo, que sepamos, algunos de los guisos que se han cocido en los fogones de la Moncloa -envío de armas a Ucrania- han indigestado a chefs de varios ministerios. Pero en idéntica proporción, también algún plato vanguardista -apelación al partido de la guerra- de otros ministerios ha puesto a prueba la intolerancia al “gluten Frankenstein” del presidente. Si ya de por sí aderezar determinadas recetas con picantes salsas de coalición extremista aboca a elevados parámetros -vuelta a la inflación- de colesterol, y no precisamente del bueno. Hornear postres -Sahara occidental- a escondidas, endulzándolos al gusto personal, también puede inducir a altos niveles de glucosa, máxime si la merendona no se comparte, valga el eufemismo, con los mejores falsos amigos independentistas.

         La interpretación de la actualidad política en términos gastronómicos puede resultar bastante sabrosa, porque si cierto es que a nadie nos amarga un dulce, una cartera ministerial es precisamente el pastel más apetitoso que se le puede ofrecer a los nuevos glotones de la casta parlamentaria. Sin ir más lejos a nuestro primer y actual ministro de consumo, capaz de vendernos los ingredientes del castrismo cubano como el mejor referente para nuestra dieta mediterránea, y capaz de publicitar en medios de alcance internacional, quedándose tan pancho, la malísima calidad del producto que nuestro sector cárnico exporta.

            Punto de interés es también reconocer que en una carta innovadora que se precie por su carácter progresista, con o sin postureo, no puede faltar un popurrí de cócteles controvertidos. Por ejemplo, en el top three de los más sugerentes, a razón los principales ingredientes con los que malabarean en su elaboración los bartenders, bien podríamos encontrarnos:

El “Sánchez Mai Tai” (Ras de mentiras rebajadas a lo García Ferreras en Sexta).

El “Montero Daiquiri” (Mitad de diplomacia de precisión, y la otra mitad de precisa precisión para que de aquí no me muevan)

El “Margarita CNI” (Tres cuartos de Pegasus y un cuarto de destitución exprés al gusto)

                       

            Metáforas aparte, no debe sorprendernos que la cuestionada visita de don Juan Carlos de Borbón, cínicamente, haya podido ser programada justo por sus detractores más sigilosos, siempre con el único propósito de desviarnos la atención a otras miras. A saber…

 

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