viernes, julio 31, 2026
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El adiós a una luchadora incansable: Baena despide a Isabel Luque, referente social en la lucha contra el cáncer

La localidad se ha despertado hoy con una noticia que ha dejado un profundo vacío en el tejido social y humano del municipio: el fallecimiento de Isabel Luque Rojas, presidenta de la junta local de la Asociación Española Contra el Cáncer en Baena. Tras años de lucha personal contra el cáncer, una batalla que nunca le impidió seguir ayudando a los demás, Isabel no ha podido finalmente superar la enfermedad.

Nacida en Pozoblanco, pero profundamente vinculada a Baena, donde residió durante muchos años, Isabel asumió la presidencia de la junta local de la AECC en febrero de 2021. Desde ese momento, imprimió a la entidad un estilo cercano, dinámico y comprometido, convirtiéndose en una figura clave para pacientes, familiares y voluntarios.

Quienes compartieron camino con ella coinciden en definirla como “luchadora, emprendedora y llena de vida”. Y no era una descripción gratuita. A pesar de convivir con la enfermedad, Isabel nunca se apartó del trabajo asociativo. Al contrario: redobló esfuerzos para que la AECC en Baena fuera un espacio de apoyo real y constante para quienes atravesaban el cáncer en primera persona.

Durante su presidencia, la junta local impulsó numerosos proyectos de concienciación y solidaridad, muchos de ellos en colaboración con instituciones públicas, centros educativos y clubes deportivos. Iniciativas como la carrera solidaria o el calendario protagonizado por mujeres afectadas por cáncer de mama no solo visibilizaron la enfermedad, sino que también ayudaron a romper estigmas y a generar comunidad.

Isabel tenía muy claro cuál debía ser el siguiente paso para fortalecer la atención a los pacientes: contar con una sede adecuada. En una de sus intervenciones públicas lo expresó con claridad: disponer de un local permitiría ofrecer talleres de energía positiva, relajación para la ansiedad, apoyo psicológico para dejar de fumar, asesoramiento ante la caída del cabello —uno de los grandes traumas del tratamiento— o aprender a colocarse turbantes y maquillarse. “Hay muchas cosas que se pueden hacer y que no podemos realizar al no disponer de espacio”, lamentaba entonces. Esa fue, quizá, la espina que se llevó: no haber logrado ese nuevo local desde el que ampliar la ayuda a los enfermos de cáncer de Baena.

Su legado, sin embargo, permanece intacto. Isabel Luque deja una huella profunda en la AECC local y en todas las personas a las que acompañó con empatía, valentía y una sonrisa incluso en los momentos más difíciles.

Desde estas líneas, nuestro más sentido pésame a su marido, José Miguel Cruz, a sus hijos y a toda su familia. Isabel será incinerada esta tarde en su localidad natal de Pozoblanco. Baena la despide hoy con tristeza, pero también con gratitud y orgullo por haber contado con una mujer que hizo de la solidaridad y la esperanza su forma de vida.