martes, julio 28, 2026
BCIENCIA Y SALUD

Alarma ecológica en la laguna de la Roa: denuncian el vaciado intencionado de un humedal clave para la biodiversidad en Baena

La laguna de la Roa, uno de los humedales más singulares del término municipal de Baena, vuelve a situarse en el centro del debate ambiental tras una denuncia que realiza GRODEN-Ecologistas en Acción quienes alertan de su progresivo deterioro. Este enclave, incluido en el Inventario Andaluz de Humedales desde la aprobación del Decreto 98/2004 de la Junta de Andalucía, atraviesa una situación crítica marcada por la alteración directa de su régimen hídrico.

El episodio más reciente se remonta al pasado mes de febrero, cuando —según la denuncia— se produjo la apertura intencionada de un desagüe artificial mediante maquinaria pesada junto a uno de los puentes de la carretera A-3125. Esta intervención provocó el vaciado completo de la laguna, desviando el agua acumulada hacia el arroyo del Vaquillero con un objetivo claro: permitir el cultivo en el interior de la cubeta lagunar.

El impacto no fue menor. Durante este invierno, las abundantes lluvias habían devuelto a la Roa una imagen poco habitual en los últimos años: una lámina de agua extensa que favorecía la presencia de una rica comunidad de aves acuáticas. Sin embargo, esta recuperación natural se vio truncada en cuestión de días.

A pesar de que las precipitaciones han continuado y la laguna ha vuelto a acumular agua, la situación dista mucho de normalizarse. La zanja abierta sigue operativa, permitiendo el drenaje constante del humedal. Esto implica que, mientras el ecosistema intenta regenerarse, continúa perdiendo agua de forma artificial, comprometiendo su estabilidad ecológica.

La denuncia ya ha sido trasladada a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Córdoba, aunque, según se indica, la actuación administrativa no ha logrado frenar el vaciado progresivo de la laguna.

Un refugio de biodiversidad en riesgo

La laguna de la Roa no es un espacio cualquiera. Su valor ambiental reside, en gran medida, en su papel como refugio para aves limícolas, especies especialmente sensibles a los cambios en los humedales. Entre ellas destacan la cigüeñuela, la avoceta, el andarríos, el chorlitejo, el archibebe común o el correlimos, todas ellas dependientes de las orillas encharcadas para alimentarse.

La alteración del nivel de agua supone, por tanto, una amenaza directa para estas especies, que encuentran en la Roa uno de sus escasos puntos de parada y reproducción en la campiña cordobesa.

Un problema estructural que se repite

Lejos de tratarse de un hecho aislado, lo ocurrido en 2026 se suma a una larga lista de intervenciones que han ido debilitando el equilibrio natural del humedal. Ya en 2018, durante unas obras en la carretera A-3125, se desvió un arroyo tributario que alimentaba directamente la laguna, alterando de forma significativa su régimen hidrológico.

A esto se suma la presión agrícola histórica sobre el entorno. Los cultivos se extienden hasta la misma cubeta lagunar, favoreciendo procesos como la colmatación por sedimentos procedentes de las laderas y la degradación de las orillas por la roturación del terreno. Además, los lixiviados de fertilizantes y productos fitosanitarios terminan filtrándose en el agua, deteriorando su calidad y afectando a la fauna.

La urgencia de una protección efectiva

El caso de la laguna de la Roa vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación recurrente entre colectivos ecologistas: la necesidad de dotar de una figura de protección más estricta a estos espacios. Aunque su inclusión en el Inventario Andaluz reconoce su valor, no garantiza por sí sola su conservación efectiva.

La declaración como Reserva Natural aparece, en este contexto, como la única vía capaz de frenar un deterioro que muchos expertos consideran ya avanzado. Sin una intervención decidida por parte de la Junta de Andalucía, el riesgo es claro: la pérdida progresiva de uno de los últimos refugios de biodiversidad de la campiña.