Se disuelve el Grupo Amador de los Ríos tras 18 años de historia, se apaga un faro de la Cultura de Baena
La emblemática asociación, referente de la vida cultural baenense, cierra sus puertas por falta de relevo generacional y participación. Su legado, sin embargo, queda grabado en la memoria de un pueblo.
Baena pierde una de las asociaciones culturales más importantes y con mayor número de actividades que ha tenido la localidad tras la democracia. Tras casi dos décadas de incesante actividad, el Grupo Cultural Amador de los Ríos ha acordado su disolución en una asamblea extraordinaria celebrada recientemente. La noticia, confirmada por su uno de los miembros fundadores Pepe Cañete, ha caído como un jarro de agua fría entre quienes vieron en este colectivo un motor de cultura independiente y comprometida en la localidad cordobesa.
Una historia tejida con libros, memoria y compromiso
Nacido en 2007 de la inquietud de tres amigos —Jesús Luis Serrano, Pepe Cañete y Francisco Expósito—, el grupo surgió como una respuesta a la falta de dinamismo cultural en Baena. Durante 18 años, sin apoyo institucional directo ni ataduras políticas, el Grupo Amador de los Ríos se convirtió en un catalizador cultural con más de 100 actividades organizadas, incluyendo presentaciones de libros, conferencias, homenajes, exposiciones, rutas patrimoniales y campañas ciudadanas

Una de sus grandes apuestas ha sido el rescate de la memoria visual de Baena a través de exposiciones fotográficas que han dejado huella. Destaca, entre ellas, la muestra “La Almedina a través de las fotografías de Rafael Ruiz Arjona”, un viaje a través del tiempo con más de 60 imágenes inéditas del casco histórico, muchas tomadas hace casi un siglo. Esta exposición, organizada en colaboración con la Asociación Fotográfica Baenense (AFOBA), permitió comparar el ayer y el hoy del patrimonio urbano, generando un fuerte impacto emocional en los visitantes. También han participado en muestras como “Esencia de Sefarad”, que trajo al presente el legado judío de la localidad.
Pero si las imágenes han servido para mirar hacia el pasado, los libros han sido la voz del presente, con más de 20 presentaciones y varias ediciones propias que han llenado de letras los rincones de Baena. En 2011, el grupo editó su primer libro: “Baena durante la Segunda República”, de Alfonso Torrico Lomeña, cuya recaudación íntegra fue donada al convento de Madre de Dios. Aquel gesto unió cultura y solidaridad, y marcó un hito en la historia local.
Desde entonces, han impulsado publicaciones como “Paco Ariza: estudio de los géneros artísticos en su obra”, “García Lorca. Vida, cántico y muerte”, o “El espíritu del olivo”, una recopilación de leyendas y mitos sobre este símbolo andaluz. Además, han elaborado cuadernos-homenaje sobre figuras históricas como Luis Carrillo de Sotomayor, Blanca de los Ríos o Fernando Vázquez Ocaña, dando luz a baenenses ilustres que el tiempo parecía haber olvidado.
El silencio tras la pandemia: causas de una despedida
La pandemia fue un golpe silencioso, pero letal. A pesar de algunos esfuerzos por reactivar su actividad en años posteriores, la participación fue disminuyendo. En febrero, una última oportunidad se brindó a posibles nuevos líderes, pero ni hubo candidaturas ni quórum suficiente.
El grupo ha iniciado ya los trámites de liquidación. Sus fondos, aunque escasos, se donarán a colectivos benéficos de Baena. Los miles archivos de trabajo generados, junto con sus publicaciones, serán depositados en el Archivo Histórico Municipal y la Biblioteca de Baena, asegurando así que su legado siga siendo accesible.
El colectivo también dejó huella digital con su blog, que fue durante años un centro de consulta para historiadores, docentes y curiosos. Su cierre, motivado por los altos costes de mantenimiento, simboliza otro adiós dentro de esta despedida colectiva.
La disolución del Grupo Amador de los Ríos abre una grieta en la vida cultural de Baena. Un vacío que interpela a instituciones, jóvenes y sociedad civil: ¿quién tomará el testigo?.

