martes, julio 28, 2026
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Oleícola El Tejar defiende en Baena su planta de biogás y advierte de un futuro “colapso” del sector sin nuevas soluciones para el alperujo

La polémica en torno al proyecto de construcción de una planta de biogás asociada a la actividad de Oleícola El Tejar en Baena tuvo este miércoles un nuevo capítulo. En esta ocasión, la cooperativa decidió dirigirse directamente a quienes considera los principales afectados y beneficiarios de la iniciativa: los agricultores y las cooperativas olivareras de la comarca.

Con un salón repleto de profesionales del sector, responsables de Oleícola El Tejar, expertos universitarios y representantes de la empresa promotora defendieron la necesidad de impulsar una infraestructura que permita dar salida a los subproductos generados por la industria oleícola, especialmente el alperujo y el alpechín, y que, según sostienen, será determinante para evitar problemas de gestión que podrían comprometer la actividad futura de las almazaras.

Durante la apertura del encuentro, el director general de Oleícola El Tejar, Diego Aranda, aseguró que el objetivo de la jornada era ofrecer información “con transparencia” ante la controversia generada en torno al proyecto. Según explicó, la intención era trasladar a los agricultores tanto la problemática actual de la gestión de los subproductos del olivar como las soluciones tecnológicas que la cooperativa plantea para afrontarla.

Francisco Serrano: “O nos anticipamos o los problemas nos acabarán alcanzando”

Uno de los mensajes más contundentes de la jornada llegó de la mano del presidente de Oleícola El Tejar, Francisco Serrano, quien defendió que el sector se encuentra ante un cambio tecnológico similar al que supuso en su día la transición de los sistemas tradicionales de extracción a los actuales procesos de dos fases.

Serrano recordó la evolución histórica del tratamiento de los residuos procedentes de la producción de aceite y advirtió de que el aumento de la humedad del alperujo está generando dificultades crecientes para su secado mediante los sistemas convencionales.

A su juicio, la digestión anaerobia representa una alternativa consolidada en Europa que permitirá transformar esos subproductos en recursos aprovechables, generando biometano, fertilizantes orgánicos y agua reutilizable para riego. Además, insistió en que la planta prevista en Baena trabajará fundamentalmente con residuos procedentes del propio sector oleícola, rechazando que se trate de una instalación destinada a recibir basura o residuos urbanos externos.

“El 85% del material que utilizará la planta será alperujo, alpechín y orujo generado por nuestra propia actividad”, afirmó.

La Universidad de Córdoba respalda el proyecto

La jornada contó también con la participación de la catedrática María Pilar Dorado Pérez, coordinadora del Grupo de Investigación de Biocombustibles y Sistemas de Ahorro Energético de la Universidad de Córdoba.

La investigadora situó la iniciativa dentro del proceso de transformación que atraviesa actualmente el sector oleícola europeo y defendió la digestión anaerobia como una de las tecnologías más desarrolladas y contrastadas para la valorización de residuos orgánicos.

Dorado destacó que miles de instalaciones similares funcionan desde hace años en países como Alemania, Francia, Italia o Países Bajos y recordó que la Unión Europea considera el biometano una energía estratégica para alcanzar los objetivos de descarbonización fijados para las próximas décadas.

Además de la producción energética, subrayó que este tipo de proyectos contribuyen a fijar población en zonas rurales, generar empleo estable y avanzar hacia un modelo de economía circular en el que los residuos vuelven a incorporarse al sistema productivo convertidos en nuevos recursos.

El aviso del sector orujero: “Sin alternativas puede llegar el colapso”

La parte económica de la presentación corrió a cargo de Miguel Espinosa, responsable financiero de Oleícola El Tejar, quien ofreció una radiografía de la situación actual del sector orujero.

Según explicó, esta industria gestiona cada año millones de toneladas de subproductos derivados de la producción de aceite de oliva y genera miles de empleos directos e indirectos en Andalucía.

Espinosa alertó de que el incremento constante de la producción olivarera, unido a las restricciones medioambientales y a los problemas energéticos que afectan a los sistemas tradicionales de secado, podría desembocar en una situación límite para las plantas existentes.

De hecho, aseguró que algunas instalaciones ya han experimentado dificultades para absorber toda la producción en determinadas campañas.

“Cuando llegue el colapso no será un problema de las orujeras, será un problema de los olivareros porque las almazaras no podrán seguir recibiendo aceituna”, advirtió.

Una planta “cerrada y hermética”

Otro de los puntos que centró buena parte de la exposición fue la preocupación ciudadana por los posibles olores, emisiones o molestias derivadas de la futura instalación.

Tanto los responsables de Oleícola El Tejar como los técnicos de la empresa promotora insistieron en que la planta se diseñará bajo estándares tecnológicos implantados desde hace años en numerosos países europeos.

Benedikt Dollinger, director general de Bio Energy en España, aseguró que la instalación estará completamente cerrada y contará con sistemas de control y monitorización permanente.

Según defendió, el nuevo modelo permitirá eliminar buena parte de las emisiones y molestias asociadas actualmente a las balsas abiertas de almacenamiento de alpechín, ya que los subproductos serán conducidos directamente al proceso de digestión anaerobia sin necesidad de permanecer expuestos al aire libre.