Memoria

Lola Ruiz Arrebola

       

         Comúnmente aceptado es el propósito de recuperar nuestro pasado, así como conocer y comprender cuanto podamos sobre él. En esto Baena tiene un importante camino recorrido. Vivimos en una zona con una rica y abundante historia. Contamos con importantes museos y yacimientos, con Torreparedones a la cabeza, un yacimiento que no para de sorprendernos. También nuestro emblemático barrio de la Almedina con tantos misterios por desentrañar aún, pues el pasado es una fuente inagotable de descubrimientos.

         Un pasado cada vez más conocido gracias al trabajo de profesionales, divulgadores, administraciones y entidades en general. En este sentido he tenido la suerte y el honor de poder colaborar con el Departamento de Historia del IES Luis Carrillo de Sotomayor, no solo como profesora, sino como parte activa del Proyecto Sotomayor XXI y de las Jornadas de Historia de Baena y Comarca. Unas jornadas que han servido para dar a conocer y difundir diferentes aspectos relacionados con la historia, la cultura, el arte o la arqueología de nuestro entorno.

         En estas últimas jornadas he participado, junto a mi compañera Rocío, con una ponencia que muestra parte de la investigación ya iniciada por este departamento de Historia sobre la Memoria Democrática y que bajo el título “El sufrimiento silenciado: nuestras mujeres, las que perdieron la guerra” trata de rescatar del olvido y visibilizar la represión sobre las mujeres, por parte de los sublevados, durante la guerra civil y los primeros años de la dictadura franquista. Demasiadas mujeres asesinadas, vejadas, humilladas. Rescatamos las vivencias de algunas mujeres que abandonaron su tierra para huir a Francia o al norte de África.  Con testimonios de paisanas que, después de que asesinaran a sus maridos, padres o hermanos en el Paseo, tuvieron que huir, prácticamente con lo puesto, hacia la zona republicana, hacia Castro del Río, con el conocido lazo o pañuelo rojo en la cabeza. Rescatando expedientes de mujeres fusiladas o encarceladas. Otras fueron rapadas, obligadas a beber aceite de ricino y a vivir en constante humillación. Procedimientos sumarísimos en los que las mujeres en ocasiones, demasiadas ocasiones, por el simple hecho de haber enviudado o estar solteras, son acusadas de cambiar de estilo de vida a otra “vida licenciosa”. Ya nos imaginábamos que Baena no iba a ser una excepción en este sentido, pero ahora les estamos poniendo nombres y apellidos y también caras a todas estas mujeres.

         Y es que es importante sacar del anonimato a esas mujeres. Mujeres que lucharon por la democracia y sufrieron terribles consecuencias por ello o simplemente se vieron abocadas a una vida de sumisión y humillaciones en unas circunstancias, durante la dictadura franquista, que las privó de muchos derechos ya reconocidos durante el periodo democrático de la Segunda República.

         Y es que me cuesta trabajo entender que, cuando se trata de la investigación histórica de la llamada Memoria Democrática, esta ya no goza de la misma aceptación unánime que destacaba al inicio de las presentes líneas. Es por ello, que no puedo compartir esa idea, a veces generalizada por una parte de la sociedad, de que “es mejor no remover el pasado en estos temas”. Pocos temas suscitan tanta controversia interesada, por parte de algunos, como este. En un lugar como Baena, que cuenta con fosas comunes y con desaparecidos, ya vamos con retraso con una fosa que no ve el momento de ser abierta para que los familiares podamos recuperar esos restos y darles el tratamiento digno que se merecen. Situación provocada por la falta de voluntad de unos y el rechazo por parte de otros.

         En cualquier guerra nos podemos encontrar con héroes y villanos en ambos bandos. Pero eso no implica que se puedan equiparar dichos bandos. En la actual guerra, Rusia invade Ucrania y esta defiende su territorio, al margen de sus responsabilidades políticas diferenciadas. En España, por aquel entonces, unos dieron un golpe de estado y los otros defendieron la democracia frente a los golpistas, aunque perdieran la guerra. Es por ello, que es importante no quedarnos con la versión de los vencedores, sino intentar aproximarse a lo ocurrido en realidad y recuperar la memoria de los vencidos que sufrieron la represión, máxime cuando estos lo hicieron en defensa de la democracia.

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