jueves, julio 30, 2026
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Las lluvias fuerzan a revisar el aforo del aceite: la campaña 2025-2026 apunta a una caída de hasta 150.000 toneladas

Las persistentes lluvias y temporales registrados durante los meses de diciembre y enero están alterando de forma significativa el desarrollo de la campaña oleícola 2025-2026 en España. Lo que comenzó como un ejercicio con previsiones optimistas, avaladas por un aforo oficial de 1.350.000 toneladas de aceite de oliva, se encamina ahora hacia una revisión a la baja que el propio sector da ya por inevitable, según los datos de campo recogidos en las principales zonas productoras

A cierre de diciembre, España había producido alrededor de 720.000 toneladas, apenas el 53 % del aforo previsto, un porcentaje sensiblemente inferior al registrado en las cuatro campañas anteriores. El motivo es claro: la elevada concentración de días de lluvia en diciembre impidió mantener un ritmo de recolección normal, frenando la entrada de aceituna en las almazaras en un momento clave de la campaña.

El cuello de botella: Jaén, Córdoba y Granada

El grueso de la cosecha pendiente se concentraba, al comenzar enero, en Jaén, Córdoba y Granada, provincias que, de cumplirse el aforo inicial, aún tenían por recolectar más de 525.000 toneladas de aceite, es decir, la mayor parte de la producción nacional restante. Este retraso ha coincidido con un periodo de temporales que ha provocado la caída masiva de aceituna al suelo, especialmente en variedades como la picual, con menor capacidad de retención y un grado de maduración más avanzado que otras como la hojiblanca.

Las consultas realizadas a productores, cooperativas y almazaras de estas provincias apuntan a que entre el 35 % y el 40 % del fruto pudo caer al suelo durante enero, y de esa cantidad, entre el 65 % y el 75 % no será recuperable. El estado del terreno tras las lluvias, el arrastre por escorrentías y la presencia de cubiertas vegetales están dificultando seriamente su recogida

Aplicando valores medios, la pérdida estimada solo en estas tres provincias ronda las 130.000 toneladas, una cifra que podría superar las 140.000 toneladas a nivel nacional si se suman mermas menores en otras zonas productoras como Málaga o Badajoz

Producción final y calidad, en el punto de mira

Con este escenario, el sector maneja ya una horquilla de producción final situada entre 1.200.000 y 1.220.000 toneladas, lejos del objetivo inicial y sujeta aún a la evolución meteorológica de las próximas semanas. Las previsiones de nuevas lluvias a comienzos de febrero añaden más incertidumbre, que no se despejará definitivamente hasta el cierre de campaña, previsiblemente en marzo

Más allá del volumen, hay otro dato que preocupa especialmente: el descenso del porcentaje de aceite de oliva virgen extra. Los retrasos en la recolección y la aparición de heladas desde finales de diciembre están derivando en una mayor proporción de aceites vírgenes y lampantes, un factor que tendrá impacto directo en el mercado y en la rentabilidad del sector

Llamada a la calma en el mercado

Pese al balance negativo de la campaña en curso, el análisis introduce un mensaje de prudencia. Las lluvias están dejando un efecto claramente positivo de cara al futuro: embalses en recuperación y suelos con perfiles hídricos cargados, una base sólida para la próxima cosecha. No obstante, ante los movimientos que puedan producirse en el mercado, el sector lanza una llamada a la estabilidad: precios equilibrados, salidas mensuales racionales y evitar estrategias de retención o liberación brusca de producto que solo generarían volatilidad y tensiones innecesarias