La Turba de Judíos de la Cola Blanca se suma a los Misereres de Cuaresma
Este año, por primera vez, la Turba de Judíos de la Cola Blanca ha participado en los Misereres de Cuaresma, un hecho que marca un antes y un después en la tradición religiosa de la localidad. Su presencia en el Miserere del Miércoles de Ceniza, organizado por la Hermandad del Cristo de los Azotes, y en el celebrado el pasado sábado por la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, supone una ampliación de las oportunidades de expresión religiosa para los integrantes de esta turba centenaria.
Nicolás Luis Fernández, cuadrillero de la 2ª Cuadrilla de la Cola Blanca y promotor de esta iniciativa, explica que la idea se gestó desde el año pasado. “En dos asambleas de mi cuadrilla aprobamos esta propuesta, y en noviembre de 2023, en una reunión general de cuadrilleros de la turba blanca, se tomó la decisión definitiva. Luego, la nueva Junta de Gobierno de la Archicofradía la asumió como propia y la aprobó en cabildo”.
El Miserere del pasado sábado comenzó con una gran expectativa. La lluvia amenazó con deslucir la jornada, pero a última hora el cielo dio tregua y permitió que el desfile se llevara a cabo. “A pesar del mal tiempo, decidimos seguir adelante. Arrancamos desde la Iglesia de Guadalupe con unos 50 judíos de la Cola Blanca. En el recorrido, algunos abandonaron por la lluvia, pero la gran mayoría llegó a la Iglesia de Santa Marina, donde se celebró la misa”, relata Fernández. La presencia de jóvenes y niños en la procesión fue destacada, lo que subraya el relevo generacional dentro de esta tradición.
La incorporación de la turba blanca a estos actos cuaresmales no solo refuerza su protagonismo dentro de la Semana Santa de Baena, sino que también abre nuevas oportunidades de participación. “Los judíos de la Cola Blanca ya pueden vivir la Cuaresma tocando el tambor en actos religiosos, como ya lo hacían los de la Cola Negra”, explica Fernández. Además, la organización del evento contó con la implicación total de la Archicofradía, que dispuso un altar con todas sus imágenes titulares y celebró una bendición especial al finalizar la misa.
El éxito de estos primeros Misereres ha abierto la posibilidad de nuevas colaboraciones. “Existen otras celebraciones durante la Cuaresma donde podríamos participar, como el besamanos de la Virgen de la Soledad. Dependerá de las cofradías y de la organización de cada evento, pero es una opción que se puede estudiar”, adelanta Fernández.
Con este paso, la Turba de Judíos de la Cola Blanca refuerza su identidad y legado dentro de la Semana Santa baenense. Lo que comenzó como una iniciativa de una cuadrilla se ha convertido en un hecho histórico que abre nuevas puertas para el futuro de esta tradición. La Semana Santa de Baena, rica en simbolismo y devoción, sigue evolucionando sin perder sus raíces.

