martes, julio 28, 2026
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La obra más ambiciosa de Rafael Jesús Castillo para el Corpus Christi de Baena: “Quería crear una custodia que hablara del pueblo”

El artista baenense Rafael Jesús Castillo Ortiz continúa consolidándose como una de las voces emergentes más reconocibles de la cartelería cofrade local. Su última creación, el cartel anunciador del Corpus Christi 2026, ha dejado una notable impresión tras su presentación oficial, en un acto celebrado en el marco del cabildo de la hermandad organizadora y que, aunque de carácter interno y moderado en asistencia, sirvió para descubrir una obra cargada de simbolismo, técnica y personalidad artística.

El cartel, definido por su propio autor como “la obra más grande” que ha realizado hasta la fecha, no solo destaca por sus dimensiones —1,20 metros de alto por 65 centímetros de ancho—, sino también por la profundidad conceptual que encierra. Lejos de limitarse a representar la tradicional custodia procesional, Castillo ha apostado por una reinterpretación alegórica donde la arquitectura monumental de Santa María la Mayor se funde con la esencia eucarística del Corpus.

“Quería representar la custodia sin copiar literalmente la custodia”, explica el artista. Y ahí nace uno de los elementos más llamativos de la composición: la torre plateresca de la pieza sacramental se transforma visualmente en la torre de Santa María la Mayor, integrando así patrimonio, fe y sentimiento de pertenencia en una sola imagen.

Una obra de apariencia sencilla… pero repleta de detalles

Aunque a primera vista el cartel puede parecer sobrio por su composición simétrica y por el protagonismo absoluto de la custodia, la obra esconde una compleja construcción visual. El fondo rojo intenso, combinado con subtonos más oscuros y una tipografía degradada en tonos dorados y anaranjados, aporta profundidad y solemnidad a una escena donde cada elemento ha sido meditado durante meses.

Castillo reconoce que el proceso creativo sufrió múltiples transformaciones. En los primeros bocetos llegaron a plantearse elementos como niños de comunión, racimos de uvas, trigo o referencias directas al sacramento. Sin embargo, conforme avanzaba el trabajo, el autor optó por eliminar todo aquello que pudiera “sobrecargar” la composición.

“Muchas veces menos, es más. Cuando veía cómo evolucionaba la custodia alegórica entendí que no necesitaba añadir más elementos externos”, señala.

La obra ha sido realizada en acrílico y óleo sobre tabla, utilizando una preparación previa con gesso, una técnica que permite fijar mejor el color y evitar que la superficie absorba la pintura. Un proceso artesanal que evidencia el creciente perfeccionamiento técnico del joven cartelista.

Un estilo propio que empieza a dejar huella

Uno de los rasgos más reconocibles de Rafael Jesús Castillo es su apuesta por una cartelería alejada de lo convencional. El artista juega constantemente con la tipografía, los degradados cromáticos y las composiciones abiertas, buscando que cada cartel tenga identidad propia.

En el caso del cartel del Corpus Christi, incluso llegó a plantearse incluir el año en números romanos, inspirado en la estética de la cartelería clásica antigua. Finalmente optó por una fórmula más comprensible para el público general, aunque deja claro que seguirá experimentando en futuras obras.

“Cada vez me gusta más cambiar las letras y hacer cosas diferentes”, reconoce entre risas.

Ese lenguaje artístico, unido a una marcada evolución técnica, comienza a convertir sus trabajos en piezas fácilmente identificables dentro del panorama cofrade local.

El año de la explosión artística de Rafael Castillo

El cartel del Corpus Christi se suma a una intensa trayectoria reciente para Rafael Jesús Castillo, quien acumula ya cuatro grandes carteles en apenas unos meses, además de otros trabajos extraordinarios vinculados al ámbito cofrade.

No es casualidad que en el entorno cofrade local muchos comiencen a señalarlo como uno de los artistas con más proyección dentro de la cartelería religiosa baenense. Él, sin embargo, mantiene los pies en el suelo, aunque no esconde cuál es su gran sueño.

“El cartel de la Semana Santa de Baena es mi espinita”, admite.

Un anhelo que sigue persiguiendo mientras continúa ganando protagonismo dentro y fuera de la localidad. De hecho, el autor ya ha adelantado que prepara nuevos proyectos para concursos de carteles de Semana Santa en distintos municipios cordobeses, además de futuras obras vinculadas al Viacrucis y Dolores.