domingo, abril 14, 2024
BCabildo

Juan Carlos Roldán “ Señor que no falten los hermanos de andas, portadores valientes para amarte y llevarte”

El mundo cofrade esperaba con mucha ilusión las palabras de Juan Carlos Roldan en el día de hoy, como verbalizaría sus sentimientos, emociones en torno a la figura del hermando de andas de la que forma parte desde hace algunas décadas.

Con un discurso basado en vivencias personales y anécdotas, este hermando de andas mostraba cierta preocupación que su exaltación no rindiese un tributo justo a la figura de los Hermanos de Andas “unidos por el sentimiento de cargar sobre sus hombros nuestras sagradas imágenes”.

El pregonero desgranaba como fueron sus particulares vivencias en la parroquia de San Bartolomé “hoy soy lo que soy, en lo que respecta a la fe, por todas las cosas que he un día viví aquí, lo que aprendí de niño, de adolescente, de monaguillo de catequista. Aquí contraje matrimonio y bautizamos a nuestra hija”.

Hizo mención también a la figura de esos curas sencillos que estuvieron al frente de la parroquia y en especial a D Manuel Cuenca “que perdió el sueño por la restauración de esta joya”. Tampoco quiso olvidarse de este barrio semanasantero, que su grandeza todavía brilla por sus calles. De sus sencillas y buenas gentes que acogen a todo el mundo.

En su pregón, Juan Carlos hizo un recorrido histórico sobre la figura del hermano de andas, presente en nuestra Semana Santa desde hace siglos, donde la misma cuadrilla hacia doble esfuerzo al levar a hombros a Nuestro Padre Jesús Nazareno en la mañana del viernes santo y llevar a la Virgen de la Soledad por la noche.

“Borrar de un plumazo la labor de tantos hermanos de andas, aunque fueran llevando unas sencillas parihuelas asumiendo durante siglos esta noble responsabilidad de procesionar a nuestras venerable imágenes no es posible”.

Como las hermandades, cuadrillas de judíos sufrieron momentos de escasez de hermanos en tiempos de postguerra y de la emigración, que provocó la necesidad que las andas fueran soportadas sobre ruedas, persistiendo esta situación hasta la década de los noventa “la escasez de miembros se suplió con la colaboración entre las hermandades, de las cuadrillas de hermanos de andas, que les llevo incluso a compartir las andas sobre las que llevar a los titulares”.

Hizo mención al resurgir de nuestra Semana Santa en la década de los ochenta “con un incremento de hermanos jóvenes y la incorporación masiva de la mujer cofrade. Se restauraron imágenes, sustitución de las andas, dejando de lado las estructuras sobre ruedas. Renaciendo el patrimonio cofrade”.

Refiriéndose a los hermanos de andas, reivindicaba como  “portar nuestras imágenes constituyen uno de los actos más sublimes de amor y entrega cofrade.  Cuando portan una imagen es la forma de rezar, de entrar en comunión, con su devoción. El hermano de andas reza a través de su esfuerzo, de su compromiso y su dolor”.

Finalizaba su exaltación proclamando desde el atril su experiencia bajo los varales “como reflexiono tras cada paso, como el peso de las andas se soporta con devoción, con la ayuda de mis hermanos. Como somos testigos de incontables momentos debajo del paso, como escuchamos las humildes saetas, sencillos versos que golpean al corazón”.

“Las sensaciones al pasar por las calles donde se agrupan el gentío y donde no queda nadie. La soledad de la calle Alta donde hay que mecerse por dentro, en un lugar donde se evitan las prisas y se avanza despacio. El sentir de la auténtica Baena a la que se siente como una madre resignada, esperando año tras año el día de la vuelta”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *