Consulta popular sobre la planta de biogás: GRODEN-Ecologistas en Acción pide que sean los vecinos quienes decidan
La creciente controversia en torno al proyecto de instalación de una planta de biogás en el término municipal de Baena suma un nuevo capítulo. El Grupo para la Observación, Defensa y Estudio de la Naturaleza (GRODEN-Ecologistas en Acción) ha presentado oficialmente ante el Ayuntamiento una propuesta de acuerdo para que se convoque una consulta popular en la que sean los vecinos quienes decidan sobre una de las iniciativas que más debate está generando en los últimos meses.
La iniciativa, registrada el pasado 6 de junio, plantea que el Pleno municipal apruebe el inicio del procedimiento legal para solicitar al Gobierno de España la autorización necesaria para celebrar una consulta ciudadana sobre la implantación de esta infraestructura energética.
Un debate sobre el modelo de desarrollo de Baena
En el documento presentado, GRODEN argumenta que la cuestión trasciende la mera construcción de una planta industrial y afecta directamente al modelo de desarrollo económico, ambiental y territorial que desea seguir el municipio. La asociación recuerda que Baena es uno de los principales referentes olivareros de la provincia de Córdoba y que su identidad, paisaje, economía y tejido social están estrechamente vinculados al olivar y a la producción de aceite.
Los ecologistas sostienen que la transición hacia una economía circular debe priorizar el aprovechamiento de los residuos generados dentro del propio término municipal, reduciendo la dependencia de materiales procedentes de otros territorios y favoreciendo modelos más sostenibles y de proximidad.
Según exponen, una planta de gran capacidad podría suponer la entrada de residuos de otros municipios y una transformación del actual modelo productivo hacia un esquema industrial más intensivo, algo que, a su juicio, merece una reflexión colectiva.
Los argumentos ambientales
La propuesta también pone el foco en los posibles efectos que podría generar la instalación. Entre las preocupaciones recogidas por GRODEN figuran el incremento del tráfico pesado por caminos rurales, las emisiones de olores, posibles riesgos de filtraciones o vertidos, afecciones a acuíferos y alteraciones del paisaje agrícola característico del municipio.
La organización considera que, debido a la relevancia ambiental y territorial del proyecto, cualquier decisión debería contar con una amplia legitimidad social y con la participación directa de la población.
La pregunta que propone GRODEN
El texto presentado incluye incluso la formulación concreta que debería someterse a votación ciudadana:
“¿Está usted de acuerdo con que el Ayuntamiento de Baena autorice, dentro de sus competencias municipales, la instalación de una planta de biogás en el término municipal?”
La asociación defiende que se trata de una pregunta neutral, limitada al ámbito competencial del Ayuntamiento y que permite una respuesta clara por parte de los vecinos.
“No es un no al biogás”
Uno de los aspectos más destacados del documento es la aclaración que realiza la organización sobre el sentido de la iniciativa. GRODEN insiste en que la propuesta no pretende convertirse en un rechazo frontal a este tipo de tecnologías, sino abrir un proceso de participación ciudadana sobre el modelo de economía circular que desea el municipio.
La entidad subraya que su objetivo es priorizar el uso de residuos propios, proteger el olivar y garantizar la conservación del agua y del suelo. Asimismo, considera que una consulta popular podría aportar estabilidad política, reducir la conflictividad social y reforzar la transparencia institucional, independientemente del resultado que finalmente arrojen las urnas.
Un nuevo paso en un debate cada vez más intenso
La petición de GRODEN se suma a las diferentes iniciativas, posicionamientos políticos y movimientos ciudadanos que han surgido en las últimas semanas alrededor de la posible instalación de la planta de biogás. Con esta propuesta, el debate entra ahora en una nueva dimensión: la de trasladar directamente a los vecinos la decisión sobre un proyecto que podría marcar el futuro ambiental, económico y territorial de Baena durante las próximas décadas.
La última palabra, por el momento, la tendrá la Corporación municipal, que deberá decidir si recoge esta propuesta y da los pasos necesarios para impulsar una consulta popular sobre uno de los asuntos que más atención está concentrando actualmente en la localidad.

