martes, julio 28, 2026
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La Asociación Iponubensis pide frenar la planta de biometano hasta proteger el entorno arqueológico de La Amarguilla

Su presidente, José Manuel Cano Mauvesin, ha explicado que la decisión responde a uno de los fines esenciales de la asociación: la defensa del patrimonio histórico, arqueológico y cultural de Baena. Según ha señalado, la preocupación principal no se centra únicamente en el impacto ambiental o urbanístico de la planta, sino en el riesgo de que el subsuelo pueda conservar restos vinculados al entorno donde apareció el conocido Tesoro de La Amarguilla o Tesoro de Baena.

Cano ha recordado que este hallazgo, compuesto por 623 piezas de época andalusí, constituye uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes localizados en el término municipal y uno de los conjuntos de mayor entidad aparecidos en España. “Ese tesoro no pudo aparecer allí en medio de la nada”, sostiene el presidente de Iponubensis, quien considera probable que estuviera relacionado con una alquería, un asentamiento o algún núcleo poblacional todavía no documentado.

La asociación cuestiona que el informe arqueológico presentado por la empresa se base en una prospección superficial del terreno. Según Cano, el hecho de que no se hayan localizado restos cerámicos visibles no garantiza que no existan estructuras o materiales bajo tierra. De hecho, el propio Tesoro de La Amarguilla permaneció oculto durante cerca de mil años antes de ser descubierto.

Iponubensis advierte de que otros proyectos recientes han demostrado la necesidad de extremar la cautela. Cano citó el caso de una planta fotovoltaica en Espejo, donde inicialmente tampoco se habían detectado restos arqueológicos y posteriormente apareció un yacimiento romano, incluido un reloj de sol de extraordinario valor histórico.

Por ello, la alegación reclama que antes de avanzar en la tramitación de la planta de biometano se realicen estudios más completos, como prospecciones con georradar, catas arqueológicas específicas y análisis del entorno donde apareció el tesoro. La asociación entiende que las nuevas tecnologías permiten detectar estructuras no visibles en superficie y evitar daños irreversibles al patrimonio.

“El objetivo no es oponerse por sistema, sino garantizar que no se destruye una parte desconocida de nuestra historia por elegir este emplazamiento”, defiende Cano. A juicio de Iponubensis, La Amarguilla debe ser estudiada con mayor profundidad precisamente por la relevancia del hallazgo ya documentado en la zona.

La entidad cultural insiste en que Baena no puede permitirse actuar con prisas en un espacio que podría conservar información clave sobre su pasado andalusí. Su petición es clara: antes de remover el terreno, conocer qué hay debajo.

Con estas alegaciones, el proyecto de biometano incorpora ahora una dimensión patrimonial al debate público. La decisión final no solo tendrá que valorar la viabilidad técnica de la instalación, sino también la obligación de proteger un entorno que podría esconder nuevos capítulos de la historia de Baena.