miércoles, julio 29, 2026
BLa Opinión de los lectores

Premiar la Cultura

Sabemos que Baena es un pueblo relativamente grande, casi 20.000 habitantes, pero no tanto como para pensar que es imposible que lo que se dice, comenta o (mal)interpreta no pueda llegar, a veces, a nuestros oídos. Lo cierto es que existen personajes con una falta de empatía absoluta, egocéntricos y muy cortos de miras, que viven de adular a los poderosos y menospreciar a los humildes, que están vacíos, que nada tienen que ofrecer, ni siquiera una leve y amable sonrisa. Son personajes que interfieren en el normal y progresivo desarrollo de la sociedad, tanto en lo personal como en lo colectivo. Trasladado todo esto al hecho cultural la cosa es más evidente. Si ya es difícil interiorizar individualmente que la cultura es el motor principal para alcanzar una sociedad de progreso, más complicado aún es difundir sus excelencias, sea través de entidades comprometidas pertenecientes al sector privado o público. Mi experiencia así lo refrenda.

Sin embargo, existen ocasiones en que esas entidades privadas, fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro, son capaces de crear lugares de encuentro, de programar actividades que magnifiquen y eleven el nivel cultural de todos los miembros de la comunidad. Cuando esto sucede se debería apoyar sin ningún tipo de cortapisas sus propuestas, que no son sino una forma de dignificar la condición humana. Si todo lo dicho hasta ahora es importante al tiempo que complicado, cuando se trata de premiar la cultura, que es lo que ha hecho el Ateneo de Baena durante el pasado año 2024, la cosa se amplifica de forma inconmensurable.

Desde que se constituyó como asociación -añado por su significación conceptual, sin ánimo de lucro- el Ateneo de Baena (del que me enorgullece ser su presidente), ha programado y ejecutado dos actividades culturales de alcance. Podría parecer que dos acciones son insuficientes, y lo son, pero si se tiene en cuenta la escasez de recursos económicos y otros aspectos que serían largos de relatar aquí, el balance no es del todo malo, aunque sí superable, concepto este que no debe abandonarse ni individual ni socialmente.

La primera de las actividades llevadas a cabo por el Ateneo fue el 17 de mayo con un acto de reconocimiento y homenaje a uno de sus hijos más ilustres, y olvidado, todo hay que decirlo, Juan Latino, con calle propia en el municipio, aunque me atrevo a decir que pocos sabrían ubicarla (para ella el Ateneo tiene programada una actuación futura). Para este homenaje a Juan Latino o Juan de Sessa, nacido en Baena (1518) y primer esclavo negro que llegó a ser también el primer catedrático de Latín de la Universidad de Granada en la clasista y rancia sociedad del siglo XVI, y «rarísimo ejemplo de lo que pueden conseguir la voluntad, el esfuerzo y el tesón», se contó con la inapreciable ayuda del que fuera profesor en el instituto de Baena, Juan Naveros. A él debemos la apertura del homenaje, que consistió en una extraordinaria conferencia sobre la vida y obra de este tan insigne como desconocido personaje baenense, «Gloria de las Letras Españolas», y recogida en un cuaderno impreso que se distribuyó en el acto y tuvo una gran acogida. Tras la exposición de Juan Naveros, se presentó en exclusiva para el pueblo de Baena, un aria de la excelente ópera Juan Latino, la fuerza de la pasión, autoría del compositor holandés Wim Zwaag e interpretada magistralmente por el tenor José Antonio Tejero. Cristóbal Pérez, director de la Escuela Municipal de Teatro (esperemos que lo siga siendo tras dos décadas de destacada labor) se encargó de llevar a escena un fragmento de la obra de teatro, del mismo título que la ópera, Juan Latino, fuerza de la pasión, y autoría de Juan Naveros, junto a la alumna Jessica María Díaz. Por cierto, casi todos los participantes en el acto lo hicieron de forma altruista.

El segundo gran evento, ya en el mes de noviembre, fue la entrega de los Premios Ateneo de Baena, gracias fundamentalmente a la ayuda de la FUNDACIÓN CAJA RURAL DE BAENA, que hizo posible entregar las cinco magníficas libélulas en acero inoxidable realizadas por Francisco Ariza de la Rosa, en recuerdo a su padre.  “Ateneísta de Honor” para el profesor Juan Naveros, “De las Artes”, y a título póstumo, para Paco Ariza Arcas; “De las Letras”, para el profesor, traductor y poeta Jesús L. Serrano Reyes; “De las Ciencias”, para José Rafael Ruiz Arrebola, catedrático de Química de la Universidad de Córdoba, y “De la Música”, para Ángela Varo Moreno, violinista, cantante y creadora musical, fueron los premios y los premiados. Señalar, no puede ser de otra forma, nuestro agradecimiento a la Fundación Caja Rural de Baena, al Ayuntamiento, a Paco Ariza, hijo, por su dedicación y entrega en la ejecución de las estatuillas, y, permítanme que agradezca a Juan Carlos Roldán Sillero, especialmente, su altruismo en la edición y presentación audiovisual de cada uno de los galardonados.

Sí, estimados paisanos y lectores, premiar la Cultura se hace ahora más necesario que nunca, por muchas razones, entre otras, porque la cultura es el único instrumento para transformar la sociedad. No podemos perder el tren de todo lo que la cultura aporta: criterio propio, solidaridad, independencia, libertad y respeto al diferente. Para conseguirlo, las instituciones, entidades privadas y asociaciones han de mostrar el firme compromiso de «invertir» de manera clara y precisa para que los distintos ámbitos del saber sean permeables en nuestra sociedad y produzcan los excelentes beneficios que la cultura siempre procura a toda la ciudadanía, sin excepción alguna.

Sí, premiar la Cultura, estimados paisanos y lectores, es y será, de forma inquebrantable, la razón de ser, el objetivo principal de este recién constituido Ateneo de Baena, que tanto necesita de la participación de todos los baenenses para su futuro desarrollo.

 

José Antonio Santano