Este Viernes de Dolores Baena vivirá uno de sus momentos más significativos de la Cuaresma con la celebración de un Miserere extraordinario que marcará un antes y un después en la historia reciente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La Hermandad de la Magdalena conmemora su centenario con un acto sin precedentes: un desfile multitudinario acompañado por la práctica totalidad de hermandades y cuadrillas que integran la cofradía.
La cita, prevista para este 27 de marzo, transformará las calles en un escenario de fe, memoria y convivencia cofrade. No será un Miserere al uso. Será, como ha definido su cuadrillero, Moisés Mudarra, “un miserere grande”, concebido para celebrar cien años de historia compartida y de devoción arraigada.
Un desfile extraordinario para un año irrepetible
El acto comenzará en la Caseta de los Cristales, desde donde partirá el desfile a las 18:45 horas, tras la concentración previa de participantes. Desde allí, el cortejo recorrerá algunos de los enclaves más emblemáticos hasta llegar a la Iglesia Conventual de San Francisco, siguiendo un itinerario cuidadosamente diseñado para acoger a cientos de cofrades.
La dimensión del evento es inédita. Se estima la participación cercana a las 1.000 personas, aunque la cifra podría variar al tratarse de un día laborable. Aun así, la implicación de la cofradía ha sido total: hermandades históricas como la Veracruz, la Verónica, San Juan o la Virgen de los Dolores, junto a las ocho cuadrillas de judíos, los Soldados del Centurión y otras corporaciones, se sumarán a este acompañamiento excepcional.
El orden procesional, meticulosamente establecido, refleja la jerarquía y tradición de la cofradía, con la Hermandad de la Magdalena ocupando el lugar central del cortejo, acompañada por su banda de música y cerrando junto al cabildo.
Un acto cargado de simbolismo y memoria

Este momento, que se desarrollará antes del inicio de la misa, busca rendir tributo a quienes han sostenido la historia de la Magdalena generación tras generación, convirtiéndose en uno de los instantes más sobrecogedores de la jornada.
Este detalle, sencillo, pero profundamente simbólico, se erige como el principal elemento diferenciador respecto al Miserere tradicional, reforzando el carácter conmemorativo del centenario.
Una vez finalizada la misa, el cortejo regresará siguiendo el mismo orden hasta la Caseta Municipal, donde se celebrará un encuentro de convivencia entre hermandades, cerrando así una jornada que aspira a reforzar los lazos internos de la cofradía.
Un centenario que trasciende un solo día
Este acto pondrá en valor una labor silenciosa pero esencial dentro de la Semana Santa, dando voz a quienes han cuidado durante décadas la imagen titular. Participarán camareras actuales y también aquellas que han desempeñado esta responsabilidad a lo largo de la historia reciente de la hermandad, en un ejercicio de memoria viva y reconocimiento colectivo.
La iniciativa pretende visibilizar el papel fundamental de estas mujeres, muchas veces desconocido para el gran público, pero clave para que la imagen salga a la calle con la dignidad y el esmero que caracteriza a la cofradía.
La clausura del centenario está prevista para noviembre con la presentación de una revista y un vídeo conmemorativo completarán los actos de esta celebración