martes, julio 28, 2026
BCIENCIA Y SALUD

Trampa mortal en los cielos de Baena: más de 40 aves muertas por tendidos eléctricos en los últimos años

La electrocución de cuatro cigüeñas blancas en el paraje del Barranco Hondo ha vuelto a encender las alarmas en Baena. Con estas nuevas muertes, GRODEN–Ecologistas en Acción eleva a más de cuarenta las aves registradas sin vida desde que en 2001 comenzaran a documentar este problema.

Lejos de ser un hecho aislado, se trata de un fenómeno constante que pone en evidencia la fragilidad de los corredores ecológicos de la comarca y la falta de medidas eficaces en la protección de la avifauna.

Una “tela de araña” letal en el campo baenense

El crecimiento del olivar de regadío y la expansión de grandes proyectos solares han multiplicado los apoyos y líneas de alta tensión en el término municipal. Una red eléctrica que, en lugar de integrarse de forma segura en el entorno, se ha convertido en una trampa mortal para especies emblemáticas como el búho real, el águila culebrera, el buitre leonado o el busardo ratonero.

Los voluntarios de GRODEN, que recorren postes y líneas de manera aleatoria, advierten de que las cifras conocidas son solo una pequeña muestra de una mortandad mayor que permanece invisible a ojos de la Administración.

La ley, insuficiente y limitada

Aunque existen normativas autonómicas y el Real Decreto 1432/2008 que obligan a instalar medidas de seguridad en tendidos eléctricos, su aplicación se restringe únicamente a espacios naturales protegidos. “Las aves no entienden de fronteras administrativas”, recuerdan desde el colectivo ecologista, que exige extender estas medidas a todo el territorio nacional.

Además, reclaman que las compañías eléctricas asuman la financiación de las adaptaciones, mientras los fondos públicos se destinen exclusivamente a pequeños propietarios que carecen de recursos para rectificar sus líneas.

Reclamos urgentes

La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ya tiene constancia de los hechos, pero los ecologistas denuncian que la respuesta ha sido insuficiente. Solo algunas grandes compañías han comenzado a rectificar los apoyos más conflictivos, y de forma limitada.

Cada poste sin corregir supone un riesgo real. En periodos críticos, como las migraciones o la reproducción, las aves utilizan los apoyos eléctricos como lugares de descanso y caza, convirtiéndose en víctimas de una descarga que acaba con su vida en segundos.

Una cuestión de voluntad política

Los ecologistas lo tienen claro: sin un cambio normativo estatal y una implicación firme de las eléctricas, el problema seguirá cobrándose víctimas en silencio. Mientras tanto, el cielo de Baena continúa siendo un campo minado invisible para las aves que, en lugar de encontrar un refugio, encuentran la muerte.