miércoles, julio 29, 2026
BBaenaHoyEditorial

Puro teatro político

La política española, siempre un espectáculo, nos regala otro giro inesperado. Ayer, el PSOE de Baena, con su secretaria geneal, María Jesús Serrano, a la cabeza y el diputado Alberto Mayoral como refuerzo, elevaba la voz contra el “bloqueo” del PP al Real Decreto Ómnibus. Este relato es el ejemplo perfecto de cómo un partido puede indignarse por la mañana y rendirse por la tarde.

María Jesús Serrano, secretaria general del PSOE en Baena, y el diputado Alberto Mayoral lamentaban el rechazo del decreto que era vital para los pensionistas, las familias vulnerables y los jóvenes de la localidad. La indignación resonaba, acusaciones de “banalización de la política” y de priorizar la confrontación sobre el bienestar ciudadano

Sin embargo, mientras el PSOE local elevaba la voz, en esos mismos instantes, en Madrid, Pedro Sánchez negociaba, in extremis, con el huido Carles Puigdemont trocear el decreto. El presidente del gobierno terminó pactando con quien le tumbó el decreto,  con quien le exigía una cuestión de confianza y una nueva resolución donde solo se contemplen la parte social del anterior. Justo lo que el PP ya había ofrecido durante el debate parlamentario, sin el sobre coste de la moción de confianza.

La imagen del PSOE local lamentando la “irresponsabilidad” del PP y de Vox pierde fuerza. Es difícil defender un relato de indignación cuando el desenlace es la humillación política.

¿Qué pensarán los 4.400 pensionistas de Baena que, según el PSOE, se iban a quedar sin la revalorización de sus pensiones por culpa del PP? .Ahora reciben la noticia de que, gracias al pacto con Puigdemont, tendrán su subida. ¿Importa el cómo? Para el PSOE, parece que el relato es más importante que con quien se logre ese fin.

La clave aquí no es solo el cambio de criterio del Gobierno en cuestión de horas, sino cómo esa falta de coherencia deja en evidencia a las bases del partido en ciudades como Baena. El mensaje que queda en el aire es que la protesta no era tanto por la caída del decreto, sino por la necesidad de cargar la culpa sobre la oposición antes de que la Moncloa se viera obligada a rendirse ante Puigdemont.

Este episodio también deja otra lección: mientras el PSOE de Baena se manifestaba con fervor en defensa del anterior decreto, su partido que  juraba no ceder ni una coma, no dudaba, al medio día, en ceder ante un líder independentista que ha demostrado tener a Sánchez atado de pies y manos. La pregunta que queda es ¿cuánto tiempo tardarán los socialistas locales en justificar lo que hace solo unas horas criticaban?.

La política es estrategia, pero también es credibilidad. Y el PSOE de Baena, al igual que su líder en Madrid, la está perdiendo a pasos agigantados.