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No es cuestión de ideología, es cuestión de dignidad.

El Rincón de Javier

Cinco meses netos de gobierno

       

                A menos de una semana del éxito garantizado de la moción de censura -salvo muy improbable sorpresa-, he dejado al margen la más mínima influencia ideológica -habida cuenta de que sólo me fío de mi propia ideología, y no siempre-, y he intentado analizar el trasfondo de todo este trajín de la moción desde una perspectiva básicamente aritmética. Y con toda con sinceridad, las cuentas no me salen. Si a los dieciocho meses del actual gobierno municipal le restamos tres meses de adaptación -nada descabellado después de una herencia de casi cuatro décadas-, y también le restamos, lamentablemente, ocho meses de pandemia, quedan cinco meses netos de gobierno. Admitir la moralidad de una censura justificándola por la falta de eficacia y de eficiencia imputable a tan sólo cinco meses de trabajo, a mí que me perdonen, pero suena a una crítica demasiado exigente por parte de quienes dieron el relevo después de casi cuarenta años y, lógicamente, por proporcionalidad debieron dejarnos al municipio para pintar y colorear. Esto no huele a lo que pretenden hacernos creer y nos incita a pensar que a los censurantes más que el bienestar de los baenenses, lo que en verdad les preocupa es que un equipo de gobierno distinto, en su primera legislatura, pudiera resultar competente y, por consecuencia, dejarles sin trono durante unas cuantas temporadas.

            Dentro de unos días, una vez más, antes de que se agote el tiempo reglamentario de la actual legislatura, volveremos a más de lo mismo. Que esta inusual práctica de recuperar el poder por la puerta falsa, en lo sucesivo, nos valga de experiencia a la hora de prestar un nuevo voto de confianza, anteponiendo siempre la cualificación y el bagaje profesional de las candidaturas a cualquier sigla o voluntad política que, por insustancial e inoperante, sólo pueda marcarse el objetivo del triunfo a toda costa. Pero esto no es un juego, es algo mucho más serio, esto va de decidir el equipo a quien retribuir con nuestros impuestos a cambio de una gestión honrada y fructífera de nuestro municipio. Las gerencias en las empresas privadas que se precian, las direcciones generales, los consejos de administración… están en manos de currículum muy cotizados que brillan por la experiencia y por el saber hacer; los accionistas se juegan sus inversiones y los ejecutivos su prestigio.  Nadie, salvo el testaferro, pasa de la noche a la mañana a ser el capitán de la fragata sin haber pegado muchos pero que muchos palos al agua.

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