miércoles, julio 29, 2026
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Nicolás Luis Fernández cede el testigo de la Hermandad Sacramental del Corpus Christi de Baena a Adrián González Luna

Tras dos mandatos al frente de la Real y Muy Antigua Hermandad Sacramental del Santísimo Corpus Christi de Baena, Nicolás Luis Fernández deja un legado sólido y esperanzador. En las recientes elecciones celebradas el sábado pasado, los hermanos eligieron como sucesor a Adrián González, un joven de 27 años con una década de compromiso dentro de la cofradía. Con 36 votos a favor, tres en contra y uno en blanco de un total de 40 emitidos, González asume la responsabilidad de liderar una hermandad que ha sido renovada y fortalecida durante la gestión de Fernández.

Un proceso electoral ejemplar

El proceso electoral se desarrolló con normalidad, como explicó Fernández, quien resaltó que ahora queda remitir el acta al obispado para la ratificación del nuevo hermano mayor y su junta de gobierno. “Una vez que se reciba la confirmación, procederemos al traspaso de poderes”, añadió. Este protocolo subraya el carácter meticuloso y estructurado de una hermandad que ha sabido adaptarse a los tiempos, sin perder su esencia.

Balance de una gestión transformadora

Fernández asumió el cargo en 2017, en un momento en el que la hermandad atravesaba dificultades. Su primera etapa estuvo marcada por la recuperación organizativa y espiritual, destacándose hitos como la restauración de la misa de Minerva y la organización del Encuentro Nacional de Cofradías de Minerva en 2019. La pandemia en 2020 supuso un desafío que Fernández enfrentó con determinación, garantizando la continuidad de las celebraciones bajo estrictas medidas de seguridad.

Durante su segundo mandato, la hermandad consolidó su crecimiento. Se restauraron piezas de patrimonio, como la custodia, cuyo proceso implicó la reparación de broches en colaboración con un orfebre cordobés. También se amplió el número de hermanos y se reforzaron los vínculos con otras cofradías locales y nacionales, logrando una normalización institucional y una mayor visibilidad.

Un testigo en manos jóvenes

Adrián González, quien comenzó como vocal de protocolo en 2017, se perfila como un sucesor ideal. Su experiencia en la organización de actos clave como la procesión del Corpus, sumada a su conexión con la juventud, permitirá seguir construyendo sobre las bases establecidas por Fernández. “Es un relevo natural y necesario. Los cargos no deben ser eternos”, reflexionó Fernández, quien aboga por la rotación en los liderazgos para mantener la frescura en las instituciones.

Hitos y desafíos pendientes

Entre los logros más relevantes del mandato saliente, Fernández destacó la reciente peregrinación a Roma con otras 18 cofradías de Minerva de España, un evento que fortaleció la espiritualidad y el sentido de comunidad de los hermanos. No obstante, quedan tareas por completar, como la modernización del paso de andas, un proyecto que González podrá retomar en el futuro.

La última misa de Minerva organizada por Fernández el próximo 15 de diciembre será un momento simbólico de cierre para este ciclo de liderazgo. Con una gestión caracterizada por la restauración patrimonial, la cohesión interna y la apertura hacia nuevas generaciones, Nicolás Luis Fernández deja una hermandad fortalecida y preparada para enfrentar los retos del futuro. Su legado es el cimiento sobre el cual Adrián González construirá una nueva etapa llena de esperanza.