Motores, gasolina y adrenalina: la VIII Quedada Motera reúne a cientos de aficionados en Albendín
Albendín vivió este sábado una auténtica fiesta sobre dos ruedas. Más de 200 motoristas procedentes de distintos puntos de Córdoba y otras provincias andaluzas se concentraron desde primeras horas de la mañana en el Parque Municipal para participar en la VIII Quedada Motera de Albendín, organizada por el grupo Amigos Moteros de Albendín.
El parque se convirtió en un museo viviente del motor, donde convivían motocicletas clásicas, auténticas joyas de colección, con espectaculares modelos de gran cilindrada. Los asistentes, entre ellos familias completas y jóvenes apasionados por este mundo, compartieron charlas, anécdotas y la emoción de escuchar el rugido de sus máquinas, un sonido que impregnaba el ambiente junto al característico olor a gasolina.
Una ruta con sabor andaluz
Al mediodía dio comienzo la esperada ruta motera: un recorrido de 45 kilómetros que atravesó el centro de Albendín antes de dirigirse hacia el embalse de Vadomojón y continuar por los pueblos de Luque, Zuheros y Doña Mencía. El regreso incluyó una parada en Baena, donde los motoristas disfrutaron de un refrigerio, para finalmente volver a Albendín.
Convivencia, música y acrobacias
La jornada no terminó con la ruta. La organización preparó una comida de convivencia y actividades que reunieron tanto a participantes como a vecinos curiosos. Uno de los momentos más esperados fue la exhibición de acrobacias en la terraza del bar Central Park, abierta al público, donde los especialistas demostraron su destreza arrancando aplausos y ovaciones.
Además, se entregaron los tradicionales trofeos en categorías tan peculiares como el motero más joven, el más veterano y la moto más ruidosa, reconociendo la pasión de quienes mantienen viva esta cultura. La tarde concluyó con música en directo, poniendo el broche festivo a un evento que, edición tras edición, se consolida como un referente en el calendario motero de la provincia.
Albendín, punto de encuentro motero
Con esta cita, el municipio reafirma su papel como punto de encuentro para los amantes de las dos ruedas. Más allá de la pasión por las motos, la quedada ha demostrado ser un espacio de convivencia intergeneracional, donde tradición y modernidad se dan la mano y donde el motor se convierte en la excusa perfecta para reforzar lazos comunitarios.

