Baena Hoy

“Los restos del pasar despierta emociones profundas, toca fibras muy sensibles en personas que han tenido que dejar atrás su tierra o sus tradiciones”

Recién aterrizados del Festival de Internacional de cine de Sevilla, donde el pasado fin de semana estrenaban en la capital hispalense su película “Restos del Pasar”, llegan a Baena para dar a conocer este trabajo, que ha tenido una gran recorrido y aceptación por parte del público en los numerosos festivales donde se ha proyectado.

Para su estreno, Soto-Picazo, han elegido un escenario muy especial, como es la Iglesia de Guadalupe, donde el público podrá disfrutar de la película a partir de la 20:30. A lo largo del fin de semana hay programados varios pases para ver la película, mañana sábado, a las 18:00 y en un segundo lugar a las 20:00. Entrada libre hasta completar el aforo, en el Cine Coliseo en la Casa de la Cultura. El domingo los interesados en ver la película tienen la oportunidad de realizarlo a las 18:00 horas, también en el Cine Coliseo.

Luis “Soto” Muñoz ya estuvo en Sevilla el pasado año presentado su película “Sueños y Pan”, ahora ha regresado junto con Alfredo Picazo para dar a conocer, en este importante festival cinematográfico, el último trabajo de ambos directores “ Los Restos del Pasar”, que ha sido muy bien recibido por el público que ha podido disfrutar del film en los dos pases realizados en el Teatro Alameda.

De nuevo han empleado la técnica del blanco y negro para la realización de la película, “Cuando se hundieron las formas puras”, “Sueños y Pan”, ¿Por qué el uso del blanco y negro?

Luis “Soto” Fue una decisión arriesgada. Desde el principio queríamos esa estética en blanco y negro; nos parecía esencial para el tono de la película. Al principio, tuvimos dudas y rodamos en color, pero era evidente que la esencia se perdía. Al final, decidimos seguir adelante con el blanco y negro, ya que ese contraste enriquecía mucho la narrativa, especialmente en momentos clave, como el cuadro de Paco Ariza, que aparece de repente en color. Este cambio de tonalidad da un giro emocional en la historia.

Ese cambio al color en el cuadro de Paco Ariza es muy simbólico. ¿Qué representa?

Alfredo Picazo:  Paco Ariza es el único personaje que aporta color en una historia en blanco y negro, y esa intervención visualmente representa su papel como el que “pinta” la historia de Baena. Ese toque de color es casi una intrusión que simboliza cómo Paco, con su pintura, impacta y da vida a la memoria de su ciudad. La idea era que el espectador sintiera ese momento como algo mágico y disruptivo, y el blanco y negro nos permitía lograrlo con gran efectividad.

La película presenta un montaje no lineal. ¿Cómo abordaron esta estructura?

Luis Soto: La memoria no es lineal; la gente recuerda a través de fragmentos, de momentos que no siguen una secuencia lógica. Nos interesaba mucho mostrar cómo los recuerdos pueden ser confusos, saltando de un momento a otro. La película va entrelazando imágenes y recuerdos, desde un niño corriendo en la calle hasta escenas de procesiones. Este montaje refleja cómo recordamos, de una manera más fiel y emocional.

La ciudad de Baena parece otro personaje en la película. ¿Por qué eligieron filmar en el casco antiguo?

Alfredo Picazo: Filmar en el casco antiguo fue una decisión tanto logística como estética. Baena, con sus calles estrechas y su arquitectura, tiene un aire que conecta perfectamente con la historia que queríamos contar. Paco, el protagonista, vive allí, y la Semana Santa se celebra en esas calles, por lo que tenía sentido situar todo el rodaje en esa zona. Claro que fue complicado a nivel logístico, pero el entorno mismo aportaba un realismo invaluable que nos acercaba mucho al Baena de la memoria de Paco.

Hubo escenas que implicaron la participación de la comunidad. ¿Cómo reaccionó la gente de Baena durante el rodaje?

Luis Soto: La gente fue increíblemente participativa y respetuosa. Por ejemplo, el Viernes Santo, una de las escenas principales tenía que rodarse a oscuras para capturar la luz natural que entra en la iglesia al atardecer. Hablamos con el cura, y él apoyó la idea de apagar las luces, lo cual se ha convertido en una tradición desde entonces. Las hermandades, todos colaboraron porque sentían que esta película también era suya.

En la película se muestran nuestra Semana Santa y a nuestras tradiciones locales. ¿Cómo lo han recibido los espectadores de otros países en los festivales que se ha proyectado?

Alfredo Picazo: La Semana Santa y sus tradiciones locales son algo que puede parecer ajeno a un público internacional, pero nos sorprendió la recepción que tuvo en Cannes. En una de las proyecciones, incluso los espectadores chinos conectaron con la esencia de la historia. Al final, creo que el sentimiento de nostalgia y las tradiciones son universales. La película resonó porque, aunque la historia sea de un pequeño pueblo, trata temas humanos con los que cualquiera puede identificarse: el paso del tiempo, el recuerdo, y el vínculo con nuestras raíces.

Aunque en parte de la película cuenta una historia muy local que puede sorprender a espectadores de otras ciudades, ¿Qué tipo de reacciones han observado en los espectadores españoles?

Luis “Soto”: Es curioso porque la película despierta emociones profundas. Recuerdo una señora en Madrid que se emocionó mucho porque vio a una mujer haciendo pestiños, lo cual le recordó a su infancia. Creo que la película toca fibras muy sensibles en personas que han tenido que dejar atrás su tierra o sus tradiciones.

La gente joven, en cambio, conecta con la estética, ese estilo barroco y recargado que los atrae visualmente. Al final, la película logra reunir generaciones: unos vienen por los recuerdos y otros por la fotografía y la técnica, matizaba Alfredo.

La película se puede comparar como un Pregón visual ¿Les resulta adecuado este concepto?

Luis Soto: Nunca lo habíamos pensado, pero tiene sentido. La película es como un pregón, una secuencia de imágenes y momentos que van recreando y rindiendo homenaje a Baena, igual que en un pregón donde se hace un repaso emotivo y personal de las tradiciones y la cultura de un lugar. Nos gusta mucho la idea de que la película funcione como un pregón, algo que se construye desde la vivencia y el amor a un lugar.

¿Cuál es el mensaje que buscan dejar con Los Restos del Pasar?

Alfredo Picazo: Queremos que la película sea un espacio para recordar y para reflexionar sobre nuestras raíces y lo efímero del tiempo. Las tradiciones cambian, y probablemente muchas de las que mostramos desaparezcan en algún momento. Queríamos capturar esa esencia antes de que se pierda, y también rendir homenaje a quienes la mantienen viva. Los Restos del pasar es un testamento visual que preserva la identidad de un lugar en constante transformación.

 

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