Las jornadas de Fotografía ‘[In]Visibles’ cierran el ciclo dedicado al cuerpo y profundizan en el erotismo
Las VII Jornadas de Fotografía Creativa [In]Visibles, actividad que se incorporan al programa ‘Periféricos’ de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí de la Diputación de Córdoba y que cuenta con el respaldo económico de dicha entidad. El primer día de las jornadas, que estarán dedicadas al erotismo, habrá una exposición colectiva de alumnado de la Escuela de Arte Mateo Inurria de Córdoba y una exposición individual al mejor trabajo en torno a esta temática. Asimismo, tendrá lugar la performance ‘Caja de cartón: voyeur’ y un taller de fotografía con parte teórica y práctica.
El 9 de diciembre tendrá lugar la ponencia ‘Esto es un cuerpo: trocear el cuerpo para pensarlo’ y otra titulada ‘¿Arte, erotismo o pornografía?: la fotografía de desnudo masculino’. Del mismo modo, se proyectará Un western andaluz, de Pilar Mayorgas, se presentará el proyecto ‘Cadáver Exquisito’, a cargo de José Badas, y el fotolibro ‘Azul’, de Antonio Morales. El día concluirá con una mesa redonda sobre erotismo.
El día 10 de diciembre, habrá un rally fotográfico organizado por el colectivo EnVilo, cuya entrega de premios, prevista a las 17.30 horas, cerrará esta séptima edición de las jornadas.
La presentación del fotolibro AZUL, de Antonio Morales, supone uno de los puntos culminantes de las jornadas, la mirada de Antonio J. Morales, Azul, construye microrrelatos en los que pone en relación su propia identidad con tres elementos fundamentales: el paisaje como hecho emocional, el cuerpo humano como elemento simbólico y el color que confluye en presentar el cuerpo en unión a la naturaleza,
AZUL constituye una serie de estratos, “sedimentos que se apilan uno sobre otros entramados por una delicada semántica de la relación entre la superficialidad de la carne y la interioridad del mito”. Contra eso Antonio Morales opone en su serie Paraíso Terrenal, “cuerpos no normativos, no mercantilizados, no ajustados a los cánones del sistema capitalista, sino un mosaico de escenas donde el desnudo de cuerpos naturales, cuerpos reales, cuerpos que se relacionan entre sí en composiciones de escenas exentas de pulsión y de deseo de consumo, configuran un paisaje fragmentario y exento de fundamentación moral que pone de relieve la urgente necesidad de nuevas formas de relacionarnos y ser en lo colectivo”.
En este sentido, Antonio Morales, “desde su propuesta rotunda y radical, se yergue como activista visual, en un viaje del yo al nosotros vertebrado por el sentido transformador de la imagen, donde el cuerpo humano es protagonista del sentido de lo real”.

