En la décima edición del prestigioso certamen internacional EVO IOOC Italia 2025, las almazaras y cooperativas de la comarca han logrado alzarse con importantes galardones, confirmando que el corazón oleícola de Andalucía late con más fuerza que nunca.
Medallas que saben a tradición y excelencia
Entre los aceites más valorados del hemisferio norte, destaca con luz propia el Virrey del Pino, de la Cooperativa Olivarera Nuestra Señora de Guadalupe SCA de Baena, que ha conquistado la Medalla de Oro en la categoría monovarietal. Un reconocimiento que pone en valor no solo la calidad del producto, sino el esfuerzo colectivo de una comunidad que vive del y para el olivar.
Pero no fue el único. Desde el corazón de la comarca, el aclamado Marqués de Prado de Cortijo Suerte Alta, con una cuidada elaboración ecológica, se alzó con una Medalla de Plata que confirma su lugar privilegiado entre los grandes nombres del aceite virgen extra a nivel mundial.
También brilló con fuerza el premiado Bio Empiedro (DOP Priego de Córdoba), ejemplo de innovación dentro del respeto a la Denominación de Origen, y que sumó otra Medalla de Oro para el palmarés cordobés. Y no podía faltar Rincón de la Subbética, de Almazaras de la Subbética, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de excelencia año tras año.
Un concurso global, una esencia local
El EVO IOOC Italia, celebrado este año en el CapoSperone Resort de Palmi y con clausura prevista en Roma el 12 de julio, ha reunido a más de 300 empresas de 28 países, con 707 productos en competición, todos ellos evaluados por un jurado internacional de alto nivel. De Japón a Brasil, pasando por Grecia, Túnez, Estados Unidos o España, los jueces cataron a ciegas durante tres intensas jornadas para seleccionar a los mejores entre los mejores.
Que los aceites de Baena y Albendín hayan logrado destacar entre tantas muestras internacionales no es casualidad. Es el resultado de una tradición oleícola centenaria, una cultura profundamente arraigada y un compromiso férreo con la calidad, incluso en un contexto global complicado, marcado por las consecuencias del cambio climático y la competencia emergente de nuevos países productores.
Como afirmó el presidente del certamen, Antonio G. Lauro, durante la ceremonia: “Estos aceites reflejan no solo calidad, sino pasión, trabajo constante y visión de futuro.”
Y eso es exactamente lo que define a las cooperativas y almazaras de Baena y Albendín: pasión por el origen, respeto por el proceso y ambición por seguir elevando el nombre de Córdoba allá donde se hable de excelencia oleícola.