La Zambomba Solidaria de Manos Unidas recauda fondos en Baena para proyectos de desarrollo en la India
Desde primeras horas de la tarde, la caseta de los Cristales se convirtió en punto de encuentro de la solidaridad, acogiendo las segunda Zambomba Solidaria que volvió a demostrar que, cuando un pueblo se implica, la ayuda no entiende de fronteras. La iniciativa, organizada por Manos Unidas, reunió a voluntarios, colectivos y empresas en una tarde-noche marcada por el compromiso social.
Al frente del acto estuvo la delegada local de la ONG, Berta Guijarro, quien no ocultó su emoción al agradecer públicamente el respaldo recibido. “Gracias, en nombre de Manos Unidas y en el mío propio, a todos los voluntarios y a cada empresa, entidad, grupo y personas que han hecho posible esta grandísima tarde-noche de solidaridad”, expresó, recordando el lema que presidió la convivencia: “Compartir es nuestra mayor riqueza, porque su mañana es hoy”.
Mucho más que una convivencia festiva
La Zambomba, que celebraba su segunda edición, fue mucho más que un encuentro lúdico. Su objetivo principal era claro: recaudar fondos y dar a conocer los proyectos que Manos Unidas desarrolla en los países del Sur, así como explicar cómo trabaja la organización desde el voluntariado. “Todo el dinero que se consigue va íntegramente destinado a los proyectos”, subrayó Guijarro, insistiendo en que la ONG está formada exclusivamente por personas voluntarias.
En ese mensaje de concienciación resonaron palabras que invitan a la reflexión colectiva. “Somos muy afortunados los que vivimos en España, aunque a veces nos quejemos. Podemos ayudar a quienes no tienen ni a quién pedir ayuda”, recordó, citando al Papa Francisco.
Un proyecto con impacto real en la India
Los fondos recaudados en esta edición tienen un destino concreto: quince aldeas de la India, donde Manos Unidas impulsa un proyecto de desarrollo rural con impacto directo en la vida de cientos de familias. La iniciativa contempla la construcción de pozos, programas de capacitación agraria y la adquisición de semillas para diversificar los cultivos. “Allí solo siembran champiñón; necesitan ampliar la variedad para mejorar su nutrición y su autosuficiencia”, explicó la delegada, destacando la importancia de formar a las comunidades para que puedan desarrollar sus propios recursos.
El relevo generacional, un reto clave
Más allá de la recaudación, la jornada sirvió también para visibilizar uno de los grandes desafíos de la ONG: la renovación del voluntariado. Aunque Manos Unidas ha contado históricamente con un fuerte respaldo, muchas de sus voluntarias son ya de edad avanzada. “Estamos animando a la gente joven, y gracias a Dios contamos con un grupo estupendo colaborando”, señaló Guijarro, apuntando a la participación juvenil como garantía de continuidad.
En este sentido, lanzó una invitación abierta a la ciudadanía de Baena: formar parte del voluntariado no solo es una ayuda para quienes más lo necesitan, sino también una experiencia enriquecedora a nivel personal y profesional. “Manos Unidas está abierta a todo el mundo. No es un trabajo arduo, pero sí muy gratificante”, afirmó.

