La conquista del segundo Campeonato del Mundo por parte de la selección española de fútbol dejó este domingo una de esas imágenes que permanecerán durante años en la memoria de los aficionados. El gol de Ferran Torres en la prórroga, que decidió la final frente a Argentina y puso fin al reinado mundial de la albiceleste, también desató una explosión de alegría en Baena, donde cientos de vecinos vivieron el partido y la celebración con una intensidad difícil de olvidar. España 1 – Argentina 0.
Una final que mantuvo en vilo a toda Baena
El encuentro respondió a las expectativas. España y Argentina protagonizaron una final de máxima igualdad que mantuvo en tensión a los aficionados congregados frente a la televisión en los diferentes puntos que los establecimientos hosteleros habías dispuesto, en casas particulares donde se reunían amigos para ver este acontecimiento deportivo que va a marcar una era en el mundo del futbol nacional.
La recompensa llegó en la prórroga. El gol de Ferran Torres, que terminó dando la victoria a España, hizo estallar de alegría a los asistentes. Abrazos, lágrimas, gritos y aplausos se mezclaron con el sonido de las bocinas y los cánticos de una afición que celebraba la consecución de la segunda estrella mundial para el fútbol español.
La fuente del Virrey del Pino se convierte en el epicentro de la fiesta
Como ocurre en las grandes ocasiones, decenas de vehículos recorrieron las calles haciendo sonar sus cláxones mientras numerosos aficionados emprendían el camino hacia la fuente del Virrey del Pino, convertida una vez más en el punto neurálgico de las celebraciones deportivas de la localidad.
Las imágenes muestran una plaza completamente tomada por seguidores de todas las edades. Muchos se subieron al pedestal del monumento para ondear enormes banderas de España, mientras otros coreaban cánticos de apoyo a la selección entre aplausos y saltos.
Baena volvió así a demostrar que las grandes gestas deportivas tienen la capacidad de unir a varias generaciones alrededor de una misma emoción. Una noche de fútbol que comenzó entre la expectación del colegio Amador de los Ríos y terminó con la fuente del Virrey del Pino convertida en un auténtico mar de banderas, cánticos y abrazos para celebrar que España vuelve a reinar en el fútbol mundial.