Baena Hoy

La pretensión en los nombres de calles y plazas de la ciudad

Carlos Arenas

La exaltación de los individuos dignos de la comunidad como ejemplo a imitar, con representaciones icono-gráficas mediante estatuas u otros más simples mediante placas con su nombre, ¿es la razón de lo que se pretendió obtener con los nombres de la plaza del Virrey del Pino y de varios nombres de calles en cercanos últimos años?.

Esto, de los nombres de plazas y calles tiene, también, componente ideológico y de clan. Se dan nombres a las calles para quedar bien con los amigos de la pandilla y conocidos de la misma generación; con colectivos hipócritas de olor a sacristía y frente untada de agua bendita; con familias de clase media, que fueron admiradas y apreciadas cuando entonces, los admiradores, no pertenecían a ese estatus social. Claro que, ha habido en esos nombres de calles, dignas personas que han dado ejemplos a seguir.

Por ejemplo, ¿Que supuso para Baena este presto prócer, Virrey del Pino, pues no se entera uno de sus cualidades a imitar?, nació en Baena, casualidad, pero parece que nunca más volvió a pisar este tierra de su nacimiento.

Pues dicho lo anterior, ¿Qué interés despertó en los años y siglos posteriores a su virreinato, la tierra de su nacimiento? Al parecer, el interés se le despertó a Luis Moreno, el soberbio y engreído snob ya de senador, que por ello tropezaría, en la villa y corte, con alguno de Ferrovial descendiente del Virrey, y que, entre alguna colación alcohólica, demostrando allí también que era el amo del cortijo baenense, ofrecerle una plaza emblemática de Baena, para mayor gloria del que fue parido en Baena, porque su madre” pasaba cerca de por aquí”.

Este Virrey del Pino, nunca se preocupó de su lugar de nacimiento, pues cuando tendría poder jamás se le ocurrió venir por aquí, en la preocupación de qué era de sus paisanos.

¿Por qué se inmortaliza en una estatua, en el centro de la ciudad, un ser tan irrelevante para Baena?, ¿Hizo alguna manifestación de agradecimiento la familia ésta Del Pino (Rafael del Pino Calvo-Sotelo y María del Pino Calvo-Sotelo) dueña de Ferrovial, a la ciudad de Baena, o se limitó a la colocación de esa estatua con barriguita burguesa del XVIII para mayor gloria del poder familiar? Ya a nivel patriótico, esta familia se va de España y coloca la sede de social de Ferrovial en Países Bajos, un país de baja tributación, buscando ahorro de impuestos y dejándolos de pagar en su país.

Siempre a los poderosos darle privilegios, sea hecho por los que se dicen de izquierdas, o hecho por quien es de derechas, ésta con la operación similar de entrega de ciudad al rico: Luis Moreno entrega el Llano a la familia Ferrovial, y a punto estuvo de dar parte del territorio a Florentino Pérez presidente de ACS y del Madrid, para un vertedero peligroso; Cristina Piernagorda dió el cogollo del solar del antiguo instituto a Juan Roig, presidente y dueño de Mercadona.

No sería ningún contrasentido pedirles a esa familia Del Pino llevarse la estatua de su antepasado a esos Países Bajos, por lo bajo de su actuación al país que se lo dio todo, hasta ponerlos donde están. No sería desfachatez, ofrecerle luego esa plaza a la familia Peña y que pusieran en ella estatua, quizás menos ostentosa, por ejemplo a su padre Francisco Peña Ocaña, (DEP), que ahí si hubo una persona paradigma de luchador y de hombre hecho a sí mismo; los jóvenes deben tenerlo de ejemplo y los viejos de Baena debemos tenerle un recuerdo de hombre íntegro y de empresario surgido de una lucha diaria. Aquí, en Francisco, si hay un ejemplo evidente para la exaltación a la persona.

¿El nombre de las calles, no es puesto en señal de alguien o de algo con el fin de que su recuerdo se mantenga siempre vivo y presente en la conciencia de las generaciones venideras?

¿Qué vínculo promueve entre sus destinatarios, el nombre de una calle para el recuerdo del personaje?, ¿Para su supervivencia y continuidad?, ¿Interés histórico, es decir que se reconozca un testimonio singular en su paso de su vida por la ciudad?

Veamos, estas preguntas que me hago, aplicándolas a las calles que han sido renombradas o nombradas originalmente:

¿Por qué se da el nombre de calles a personas de nulo compromiso social, entendido este como la responsabilidad social que desarrolla una persona hacia su comunidad y que se traduce en una búsqueda voluntaria del bienestar general por encima del particular, con los contemporáneos que les tocó vivir, despreocupados de sus vidas  de injusticias y de explotación., ¿qué miras se tienen en hacer eso?, ¿qué razones se esgrimían en el panegírico, redactado posiblemente, para invocar las cualidades del personaje que lo hacen acreedor de una placa con su nombre en la esquina de una calle de Baena?, ¿Eran parte activa de la sociedad civil?.

Me llena de orgullo que mi pueblo reconociera a un ciudadano como Pablito Lucena (si Pablito, que así lo llamábamos los no familiares que lo queríamos), como merecedor de una esquina con su nombre; pero no es así, no hay orgullo, cuando lo hace con alguien, con alguna persona, que su mérito es haber sido miembro de la secta religiosa Opus Dei, de gente de extrema derecha, excluyente y farisaica, de golpes muchos en el pecho.

¿Han de ser estos los rasgos identitarios para una comunidad que no sabe de quien ha de sentirse orgullosa y por tanto dirigida a quien debe manifestárselo?, ¿A esos personajes se les vio en alguna ocasión dando el do de pecho en alguna causa justa?, ¿A mi gente, la del pueblo, le cuesta entender lo que es una causa justa?, pues esto es: la oposición y también la lucha contra aquello que entonces había más evidente que ahora, cual era, condiciones anti-higiénicas en viviendas; explotación vil de hombres y mujeres en cortijos y casa particulares; falta de horizontes esclarecedores de futuro para la juventud sin oficio; explotación de género por ser mujeres, en las cooperativas y los talleres, y en el servicio doméstico…Y para esto poco, que no debe ser revolucionario, ¿había que ser de izquierdas, o un fiel seguidor del evangelio?.

Estos, de ahora con sus nombres en las calles, conocieron esas situaciones en muchos de sus contemporáneos, y no hicieron para llevar, aunque fuera consuelo, iban a lo suyo, a su prosperidad, a sus misas de 12 los domingos. Con su bonachona cara, de no haber roto un plato en su vida, hacerse con clientes en su actividad profesional.

¿Qué propaganda es esta en el espacio público, que aspira a colarse entre las comunitarias que, ahora, deben de imperar?

¿Se reivindican con esos nombres la pluralidad, la diversidad, la inclusión, la igualdad, la justicia y la libertad?  .. y por qué no, ¿la excelencia en una profesión oficio o deporte?.

¿Se convierte la placa en un disfraz para no ver la realidad de la honorabilidad así aplicada?

La influencia de la manipulación simbólica (con las placas y la estatua), perjudica a la verdadera identidad colectiva, pues pretende su mistificación.

En su libro Herejías, de 1.894, Pompeyo Gener, dice: <<España vivió durante dos siglos de robo y del exterminio ejercido en ambos continentes por sus virreyes, único medio con el que podían subvenir sus inmensa necesidades el altar y el trono>>, ¿sería este Del Pino uno de esos virreyes que satisfacían esas inmensas necesidades?, si así fuera, insisto, habría que tirar a empellones esa escultura, pues ofende a mujeres y hombres progresistas de esta ciudad.

Con Ferrovial, se esperaba hicieran un ejercicio de generosidad dando a Baena la solución de alguna de sus carencias; después habiendo hecho lo que ha hecho, yéndose a los Países Bajos, la estatua del antepasado no es más que un símbolo tóxico para Baena; y hay esquinas que no reflejan para nada la verdadera identidad colectiva de la ciudad.

Y hablando de identidad, sería necesario que por el Ayuntamiento se dotara de dinero suficiente a alguna beca o ayuda de cierto sabor academicista, para jóvenes universitarios con conocimientos en archivos, historia, biblioteca, etc, para un trabajo eficaz en conocer la expresión de los sentados identitarios de Baena. Luego, fuera editado en un libro, para poder utilizar como herramienta pedagógica en las escuelas. Algo de esto decía, en un artículo que escribí hace un tiempo con el título ITINERARIO DIDÁCTICO POR LAS CALLES DE BAENA.

CARLOS ARENAS BLANCA

Primer Alcalde de la Democracia.

Abril 1979-Mayo 1983

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