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La Escuela Municipal de Teatro sigue en peligro

Lola Ruiz Arrebola

Creo que no es necesario volver a repetir que me interesa el teatro como expresión cultural, tanto como espectadora, como partícipe activa amateur desde lo que hasta ahora en Baena conocemos como la Escuela Municipal de Teatro. En dicha Escuela también están mis hijos, a quienes asistir y participar en la misma les ayuda mucho, gracias a los múltiples beneficios que la práctica del teatro aporta a la salud y a la personalidad, donde el aprendizaje vivencial y creativo favorece su desarrollo y formación.

Es innecesario tener que reiterar el buen hacer de esta dirección de la Escuela, todos lo hemos visto año tras año. Ha estado la Escuela Municipal de Teatro, con la dirección de Cristóbal, bajo la cobertura de las diferentes corporaciones que han pasado por el ayuntamiento en tantos años, de todos colores políticos. Hace muchos años con la anterior etapa socialista, hace poco con el Partido Popular y ahora con este nuevo PSOE local con Izquierda Unida y he de decir que, en ningún momento, he visto en Cristóbal cualquier politización en su quehacer diario, siempre pensando en el fomento del teatro en Baena de forma independiente a la ideología personal que cada uno podamos tener.

Hace unas semanas, con la anterior entrega de esta columna, esbozaba en unas líneas el inicio de esta historia, cuando todo pintaba a tragedia, dado que por este equipo de gobierno se iniciaban una serie de actuaciones que pretendían acabar con la dirección de la Escuela tras casi 20 años de fomento del teatro en Baena. En aquellos momentos, todos esperábamos que dicho propósito se enmendara. Sin embargo, ahora se puede certificar que esta ilusión cada vez se hace más imposible, con la salida de Cristóbal Pérez Jorge del pliego de contratación. En esta ocasión, aludiendo a un posible problema de homologación de la única titulación existente hasta hace muy poco para tal desempeño, el Título Superior de Arte Dramático. Sorprendentemente, el único título existente, el que poseen multitud de personas que coordinan y gestionan todo tipo de organismos relacionados con el teatro a escala regional y nacional, el único que tienen la mayoría de los actores profesionales que a día de hoy vemos en teatros, TV y cine. Parece ser que este título ya no sirve para seguir dirigiendo una modesta escuela de teatro en Baena como lo ha venido haciendo en los últimos años. Este ha sido el motivo para excluir del pliego de contratación a Cristóbal Pérez Jorge y, ante la ausencia de licitadores (la forma y el motivo por la que se excluye también a la otra empresa da para otro capítulo), el procedimiento queda desierto, por lo que ahora estamos de nuevo en el momento cero, sin saber que va a ocurrir con la actual Escuela Municipal de Teatro.

A menudo, muchas de las decisiones políticas son justificadas por el devenir de los tecnicismos y en nombre de la legalidad. En otras ocasiones, muchas de las decisiones técnicas son justificadas por la dirección política del equipo de gobierno de turno. En Baena, jamás nos enteraremos si este u otros despropósitos son fruto de la arbitrariedad del funcionario responsable de turno o, si en cambio, obedece a toda una línea intencionada llevada a cabo por el equipo de gobierno responsable.

Y es que, en materia de contratación pública, no estamos ante un sólo despropósito. En la actualidad se está llevando a cabo la contratación pública municipal de un técnico/a de medio ambiente y, para nuestro asombro, en sus bases no figura el Grado de Biología como una de las licenciaturas o grados necesarios para acceder a dicha plaza, dejando fuera a decenas de baenenses que han realizado los estudios de Biología. Algo que no ocurre a lo largo y ancho de la geografía española. Y es que, desde el Ayuntamiento, no sabemos si desde su parte técnica o política, se está acostumbrado a hacer y deshacer al margen del proceder del resto de la ciudadanía.

La única opción es acudir a los Tribunales, a sabiendas, que tras varios años de litigio judicial, en caso de salir perjudicado el Ayuntamiento, ni unos ni otros, ni políticos ni funcionarios, van a pagar por ello. Como siempre, la gran perjudicada será la ciudadanía administrada.

En cualquier caso, quiero pensar que el desenlace de esta historia no acabará en tragedia y, dado que ahora estamos de nuevo en el inicio, es el momento para que, desde esta corporación municipal, puedan llegar a algún acuerdo que permita a Cristóbal Pérez Jorge continuar el exitoso proyecto iniciado hace ya muchísimos años.

 

 

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