Posado en la espera de una reflexión, que me sustrajera del momento en que fue celebrada la conferencia de Juan Naveros, titulada Juan de Sessa o Juan Latino, gloria de las letras españolas, y, con perspectiva, buscara el auténtico significado que suponía que acudieron, unas ciento cincuenta personas, al acto cultural de merecida importancia por el personaje glosado y por la calidad intelectual, pedagógica y humana del conferenciante. (Fue, este Juan, el contemporáneo, profesor del Instituto de bachillerato Luis Carrillo de Sotomayor de Baena). La Conferencia fue ensalzada por su calidad y por la parafernalia que se montó alrededor de ella. Salimos todos sorprendidos y gozosos de haber estado allí. La calle Juan Latino, es la que conocemos popularmente como calle Los Frailes, desde el final del Barranco hasta el Llanetillo.
Me llegó la certidumbre de que había que llevar a conocer, a las gentes interesadas de Baena, a los niños escolares, el saber quiénes fueron, su significación, de aquellos que daban nombre, al comienzo y al final de sus tramos y sobre sus esquinas, a las calles del profundo dédalo arracimado de las calles de nuestra ciudad. Encontradas más laberínticas en el casco antiguo.
Pensaba que se podía comenzar por los nombres de aquellos que vivieron en años más antiguos y yendo avanzando hasta llegar a los nombres que se les dieron a calles en tiempos más cercanos.
Una conferencia por aquí otra por allá, para cada uno de los personajes hijos de Baena del callejero elegido y con la que se nos dieran a conocer; después se podía componer un itinerario didáctico de esas calles que, editado en un cuadernillo, pudiera ser de utilizado por el profesorado en sus salidas recorriendo las calles, dando a conocer a los preclaros nombres dados a esas calles recorridas.
Los conferenciantes, a su vez, podían ser conocidos académicos, historiadores, excelsos representantes del saber de esos conferenciados: de la historia de los tiempos y de la sociedad en que vivieron nuestros pintores, literatos, escultores, arquitectos, militares, distinguidos alcaldes que dejaron huella, de eruditos… que serían necesario que conocieran por el gran pueblo de Baena. Debe ser esto, una de las tares culturales confiadas a la actividad del ATENEO DE BAENA.
Estos que siguen, pueden ser de los primeros biografiados para ese “ITINERARIO DIDACTICO POR LAS CALLES DE BAENA”:
Uno y primero de este lote callejero que debemos propiciar para solaz de sentidos baenense, que alimentan su alma cuando les llegan tragos con paladar emocionante, como fue la conferencia de Juan Latino, por otro Juan de apellido Naveros.
Juan Alfonso de Baena. Mereció y sigue estando en la alta consideración que le tenemos, por nuestro Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena, dependiente de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento. Este Centro, es atendido por Adela Ruiz, persona sensible, hospitalaria y entregada incansablemente a ello como funcionaria municipal del Centro.
Quien hizo conocer, a niveles impensables, y a los legos pueblerinos de Baena, qué importancia capital tenia, para la literatura española, el Cancionero de Baena, en sus congresos celebrados para el estudio del Cancionero, fue el insigne profesor del Instituto Luis Carrillo de Sotomayor, estudioso intelectual, literato y escritor de aquí y Director unos años del Centro; profesor este, Jesús Serrano, muy desaprovechado y desconocido por este pueblo de Baena.
Esto es Baena. Riqueza cultural, historia de unas épocas sin oropeles, con hombres que la hicieron significativamente suya. Nombres propios nacidos en Baena, que con el conocimiento de quienes eran o fueron en sus vidas, nuestro orgullo, de ser de Baena, se acrecienta.
No podemos prestarnos a la reprimidación de que siempre sean los mismos los que organicen actividades trasnochadas, estereotipadas, retrógradas y siempre reaccionarias. No van dirigidas nuestras actuaciones para gente de mentalidad estrecha o de moralismo hipócrita.
Se sienta uno a escuchar y se siente la propia libertad sentida interiormente, no se escucha a nadie haciendo proselitismo. Una conferencia te da saber y te calma el espíritu del ajetreo cotidiano y se ve la positiva y activa manera de complicidad con el que está al lado, escuchando lo mismo y, seguramente, siendo la misma emoción; de sentirse afortunado al tener esas inclinaciones a actividades que nada tienen que ver con al ramplona “cultura del espectáculo”.
Con prurito, nos hemos de juramentar todos y todas los miembros o asociaciones con el Ateneo de Baena, para sustentar y poner un punto y aparte, una impronta, a los actos culturales que programemos y que nos conviertan en referente ineludible de un hacer que sea revulsivo a lo hasta ahora hecho, dejando atrás celos estériles. La Cultura, con mayúscula, nunca ha sido cuestionada, el ATENEO DE BAENA, a eso se dedica: a la Cultura.
Lo que hagamos, nunca será motivo de entredicho, podrá gustar o no, pero lo positivo de la acción se aceptará. Tampoco se no tildará de sectarios, no estamos cerrados a cualquier incorporación que mantenga los valores de la democracia, el respecto a los derechos humanos inalienables… y a una colaboración leal con las actividades ateneístas.
Es de una importancia capital que, sin caer un chauvinismo, se trabaje para conocer la historia de nuestro pueblo y quienes la hicieron, ello, seguro, nos acrecienta nuestro amor a la madre Baena.
CARLOS ARENAS BLANCA
Vice-presidente del Ateneo de Baena
