Inaugurada la exposición “Símbolo: Luz de Nicea” en la Mezquita Catedral de Córdoba
La historia no solo se conserva, también se revive. Y eso es precisamente lo que ha conseguido la exposición “Símbolo: Luz de Nicea”, inaugurada este lunes en un escenario cargado de simbolismo: la Mezquita-Catedral de Córdoba. En ella confluyen 1.700 años de fe, arte y reflexión, en homenaje a un momento fundacional para el cristianismo… y a un cordobés universal que lo protagonizó: el obispo Osio.
Esta muestra, impulsada por la Diócesis de Córdoba y el Cabildo Catedral, no es solo un recorrido por piezas arqueológicas y obras de arte contemporáneo, sino un diálogo vivo entre pasado y presente. Y también una reivindicación del papel esencial de Osio en el Concilio de Nicea del año 325, en el que se formuló por primera vez el Credo que aún hoy recitan millones de cristianos en todo el mundo.
El acto inaugural ha reunido a destacadas autoridades eclesiásticas y civiles. Entre ellos, monseñor Demetrio Fernández, administrador apostólico de la diócesis, el Deán Presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva, el alcalde José María Bellido, y el delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía, Adolfo Molina. Todos han coincidido en subrayar el profundo valor cultural, espiritual y social de esta propuesta.
“Esta exposición tiene mucho que ver con este lugar. Osio es uno de los hitos más importantes de la historia del cristianismo, y aquí, en su ciudad, lo recordamos como se merece”, afirmaba emocionado el deán Nieva.
Con más de cuarenta piezas, provenientes de los Museos Vaticanos, del Museo Nacional del Prado, Museo Sefardí, Museo Arqueológico de Córdoba y de Baena o artistas contemporáneos, congregaciones religiosas la exposición recorre dos ámbitos: el primero, didáctico e introductorio, acerca al visitante al contexto del Concilio y a la figura de Osio; el segundo, más experiencial, muestra cómo el mensaje de Nicea sigue vivo y traducido en arte, luz y esperanza.
Entre las obras más impactantes se encuentra una cruz construida con los maderos de una patera naufragada, símbolo desgarrador de dolor y fe al mismo tiempo, o un cirio pascual monumental elaborado por las hermanas de Iesu Communio, como signo de resurrección que “pueda iluminar toda la existencia del hombre”.
También destaca una réplica a escala real del sarcófago dogmático, una joya paleocristiana que recoge en piedra las verdades proclamadas en Nicea. Y, junto a ella, creaciones de artistas contemporáneos como Vicente Molina Pacheco y Soledad Blanco, que han sabido traducir el lenguaje de la fe en imágenes actuales, poderosas, conmovedoras.
El comisario de la muestra, Patricio de Navascués, lo resume con claridad:
“Esta exposición quiere acoger a todos: creyentes y no creyentes. Es una invitación a la esperanza que une, que construye, que nos recuerda que el mensaje de Nicea sigue siendo una buena noticia”.
La exposición permanecerá abierta en la Mezquita-Catedral durante los próximos meses y promete ser un referente cultural y espiritual en el calendario nacional. Porque no solo habla de un pasado glorioso, sino de un presente que aún necesita luz. Y Córdoba, gracias a “Símbolo: Luz de Nicea”, vuelve a brillar como faro de fe, cultura y encuentro.

