Homenaje a Rafael Ruiz Arjona, figura esencial en la memoria histórica y cultural de Baena
La asociación cultural Alipa Cañete celebró un emotivo acto de reconocimiento a Rafael Ruiz Arjona, investigador, fotógrafo y divulgador cuya obra se ha convertido en una referencia imprescindible para comprender la historia reciente de Baena y, especialmente, la identidad de la Almedina.
El homenaje reunió a representantes institucionales, entidades culturales, familiares y vecinos. Entre ellos, la concejala de Cultura Ana Cruz Roldán, miembros de la Caja Rural de Baena y su Fundación, así como el presidente del Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena, Manuel Cortés.
La intervención de Pepe Cañete, presidente de Alipa: un reconocimiento “nacido del corazón”
El presidente de Alipa Cañete, Pepe Cañete, destacó que este homenaje ha sido preparado durante más de un año con “ilusión y compromiso”, subrayando que la asociación nació con la voluntad de enriquecer la vida cultural de la localidad.
Recordó que Alipa busca destacar a quienes han fortalecido la identidad cultural de Baena, y aseguró que Rafael Ruiz Arjona supera con creces todos los criterios, tanto por su rigor documental como por su amor a la tierra, visible en cada una de sus investigaciones y fotografías.
Cañete presentó además las iniciativas que acompañan el homenaje: el libro-catálogo, la exposición fotográfica y el documental, proyectos que pasarán a formar parte del archivo documental de la asociación para consulta pública.
A continuación, el vicepresidente Natalio Aguilera ofreció una intervención centrada en la dimensión más humana del homenajeado.
Aguilera reivindicó el papel del altruismo cultural en una sociedad dominada por la prisa y el individualismo, y señaló a Rafael Ruiz como ejemplo de “labor silenciosa” dedicada al bien común.
Destacó cómo su trabajo ha permitido rescatar la memoria de la Almedina y ha sembrado conciencia sobre la importancia del patrimonio local. También dedicó unas palabras a la familia, agradeciéndoles su comprensión y apoyo en los años de intenso trabajo investigador.
Una trayectoria clave para la historia local
El historiador Manuel Horcas repasó la extensa obra del homenajeado, desde su emblemático “Baena, testimonio de su historia” hasta estudios sobre biografías locales, prensa antigua, costumbres populares y patrimonio. Subrayó que Rafael Ruiz supo integrar fotografía e investigación histórica con un método riguroso y una sensibilidad excepcional.
La voz de la familia: “Baena nunca ha salido de mí”
Uno de los momentos más emotivos llegó con las palabras de María Jesús Ruiz, hija de Rafael, que puso voz al propio homenajeado leyendo un texto en primera persona:
Recordó su infancia en Baena, los juegos, las voces, las primeras curiosidades, y explicó que cada publicación, cada conferencia, cada exposición fue una forma de devolver a su pueblo todo lo aprendido: identidad, pertenencia y cariño por las raíces, “Este reconocimiento —vino a decir— significa mucho más de lo que las palabras pueden expresar”.
Su exposición fue un recorrido minucioso por la vida, el contexto y la obra del homenajeado, con un enfoque que combinó análisis histórico, memoria personal y valoración cultural.
Una reconstrucción biográfica desde la vivencia compartida
Horcas explicó que reconstruir la trayectoria de Rafael había sido para él un ejercicio de memoria personal, ya que ambos compartían edad, maestros, amistades y vivencias juveniles. Recordó a los profesores que marcaron su infancia —como Manuel Rodríguez Zamora o Antonio Candel— y describió cómo la curiosidad intelectual de Rafael se fue despertando desde la escuela hasta sus trabajos iniciales en la fotografía y la imprenta.
El joven fotógrafo que aprendió a “mirar para comprender”
Subrayó la importancia del laboratorio fotográfico de la familia Ruiz, donde Rafael aprendió una mirada analítica, paciente y técnica. Esa formación temprana, explicó Horcas, sería decisiva en su obra, pues la fotografía se convirtió en la herramienta con la que capturó y preservó la fisonomía de la Almedina antes de su deterioro.
El impacto de la emigración y el nacimiento del investigador
La exposición detalló el momento en que Rafael tuvo que emigrar a Madrid en los años 60, un episodio que, lejos de alejarlo de Baena, intensificó su vínculo con la ciudad. Horcas relató cómo, trabajando largas jornadas y dedicando horas nocturnas a la investigación, Rafael inició un proceso autodidacta que lo llevó a los archivos nacionales, donde encontró materiales inéditos sobre la historia local.
“Mucho trabajo y poco dormir”, recordó Horcas citando al propio Rafael, para ilustrar el esfuerzo que sostuvo durante años.
La conexión emocional con la Almedina
Manuel Horcas profundizó en la relación de Rafael con la Almedina, describiéndola como “el corazón antiguo del pueblo”, un lugar que marcó su infancia y al que regresó una y otra vez desde la investigación y la fotografía.
Expuso cómo las 65 imágenes iniciales de la Almedina se convirtieron en un proyecto mayor cuando Rafael decidió ponerles “pie de foto” desde la historia, dando origen a “Baena, testimonio de su historia”.
Un legado vivo: exposición, documental y archivo abierto a la ciudad
El homenaje no se limita a una tarde de discursos. Está pensado como un proyecto de largo recorrido. Alipa Cañete ha preparado:
- Una exposición fotográfica basada en las imágenes de la Almedina realizadas por Rafael Ruiz Arjona, con un estudio sobre la fotografía y un análisis detallado de cada obra.
- Un documental que recorre su vida y su producción, desde la infancia hasta la actualidad, reunido gracias a la colaboración de Televisión Baena, Radio Televisión Cancionero y el trabajo técnico de Ana Melendo.
- Un libro-catálogo, elaborado con rigor documental, que incluye una propuesta didáctica para centros educativos, colectivos culturales, investigadores y ciudadanía en general.

Todo el material consultado y generado pasará a formar parte del archivo documental de Alipa Cañete, de acceso público para consulta, estudio y difusión. Además, la asociación se marca como objetivo:
- Recopilar íntegramente la obra de Rafael Ruiz Arjona.
- Actualizarla y reeditar títulos agotados.
- Publicar trabajos inéditos que aún esperan ver la luz.
Un llamamiento a las instituciones: la Almedina pide el nombre de Rafael
En el tramo final del acto, la organización fue clara: si alguien ha puesto a la Almedina en el centro de la conciencia colectiva, ha sido Rafael Ruiz Arjona. Por eso, Alipa Cañete aprovechó el homenaje para pedir explícitamente a las autoridades que:
En la Almedina se habilite un espacio, una calle, un lugar que lleve el nombre de Rafael Ruiz Arjona.
Sería, defendieron, una forma coherente de reconocer a quien rescató del olvido ese barrio y lo devolvió a los baenenses, no como postal nostálgica, sino como parte de su identidad viva.

