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Francisco Expósito “sin la Semana Santa seríamos personas muy distintas”

En las horas previas a una de las grandes citas de la Cuaresma, Francisco Expósito Extremera, pregonero de la Semana Santa de Baena 2024 ha atendido a Baena Hoy para contarnos como se siente antes de subir al escenario del Teatro Liceo. Con una aparente tranquilidad, aunque, claro, la procesión -nunca mejor dicho- va por dentro, nos ha ido respondiendo a esas preguntas que rodean a su forma vivir nuestra Semana de Pasión.

Francisco Expósito Extremera (Baena 1971) es doctor en Periodismo por la Universidad de Sevilla, con una tesis sobre el también periodista baenense, Fernando Vázquez Ocaña. Fundador del periódico “Cancionero”, junto a Vicente Piernagorda, ha sido vicepresidente de la Agrupación de Cofradías, coordinó el expediente para la declaración de la Semana Santa Baenense como Fiesta de Interés Turística Nacional. Actualmente Jefe de Sección en el Diario Córdoba.

A nivel cofrade pertenece a la Hermandad de la Virgen de los Dolores, de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno; a la Hermandad de San Pedro, de la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y a la Primera cuadrilla de judíos de la cola negra. Hermano jubilado de la Hermandad de Jesús de la Ventana.

 

Los pregones de Semana Santa se caracterizan por ser un anuncio de exaltación de las hermandades y cofradías que participan en ella. Este año el presidente de la Agrupación de Cofradías acertaba, un año más, en la elección de la persona que, aparte de conocer de primera mano nuestra Semana Santa, como periodista riguroso y serio ensalce nuestra semana grande.

-¿Qué se siente cuando le llama a uno el presidente de la Agrupación de Cofradías le comunica que va a ser el próximo pregonero de la Semana Santa?

-Supone una enorme responsabilidad y un gran agradecimiento a la Agrupación de Cofradías de Baena porque asumir un pregón es una culminación única e irrepetible en la que tienes que prepararte para tratar de responder a las expectativas que han depositado la junta directiva y su presidente, mi amigo Guillermo Bernal.

-¿De dónde nace su fervor cofrade?

-Nacer en Baena va imprimiendo con el paso de los años unos sentimientos y unos recuerdos que nunca desaparecen. La relación con Jesús Nazareno no sabes cuándo aparece porque eres muy pequeño cuando ya comienzas a sentir una vinculación que va creciendo con el tiempo; tampoco recuerdo cuando escuché el primer tambor ni tampoco cuándo comencé a levantarme de madrugada al oír el redoble de los romanos y las cornetas el Viernes Santo de madrugada. Mi padre fue hermano de la Virgen de los Dolores y después siguieron mis dos hermanos en la primera cuadrilla de la hermandad de la cofradía de Jesús Nazareno. Yo, tras varios años procesionando, me incorporé oficialmente en 1992, siguiendo poco después en la hermandad de San Pedro y la de Jesús de la Ventana. También pertenecí en los momentos iniciales a la hermandad de las Figuras Bíblicas, que impulsó mi amigo José Manuel Cano. Esos fueron los comienzos.

-¿Sus primeros recuerdos de la Semana Santa son visuales, sonoros, olfativos…?

-En el pregón rememoro aquellos primeros recuerdos, aquellos años en los que de madrugada iba con mi madre y mis tíos de Madrid al horno a hacer las magdalenas, o el olor a zócalos limpiados con aceite. No olvido el blanco de la cal viva que repartía en un mulo Capotes, cómo lo cuarteaba con un pequeño martillo o el dorado deslumbrante de las corazas, los fondos de tambor y los cascos. El tambor, de las cajas de chillones y de los tambores roncos, y el sonido de las cornetas. Esos primeros recuerdos se sustancian en una triada de luz, sonido y olores que forman parte inseparable de nuestra Semana Santa.

-A pocos días de finalizar la Cuaresma, ¿cómo ha vivido usted esta Cuaresma? Entiendo que ha sido especial este año.

-Sí, sin duda. Ha sido un reencuentro con el recuerdo y los sentimientos familiares, con la historia asida de nuestra Semana Santa desde que comencé a vivir la pasión, muerte y resurrección de Cristo a través de mi familia y los amigos en las distintas hermandades. Ha sido un periodo de disciplina para tratar de confeccionar un pregón que pudiera llegar a quien lo vea o lo lea. Ha habido una disciplina de muchas horas porque estuve corrigiendo hasta, prácticamente, unos días antes de llegar al 17 de marzo. Y he disfrutado mucho porque en momentos como éste siempre encuentras a los amigos para ayudarte en las dificultades que surgen.

 

-Dicen que la Semana Santa es un viaje entre la ilusión de la niñez y la nostalgia de la madurez. ¿Usted es de los que prefieren la Semana Santa que conoció de niño a la de ahora?

-La Semana Santa es un elemento fundamental en la persona, sobre todo si vives y sientes la de Baena. Siempre, en los momentos de silencio de la estación de penitencia surge el recuerdo y el reencuentro con la familia y las anécdotas que van surgiendo con el paso de los años. Sin duda, la Semana Santa influye en nuestra forma de ser. Sin la Semana Santa seríamos personas muy distintas.

-¿Qué es lo que motiva al pregonero para escribir su texto?

-La responsabilidad de responder a quien han confiado en mí es muy importante a la hora de escribir, pero también el tratar de sintetizar la visión adquirida de la Semana Santa y el reto de concentrar y transmitir las ideas que surgen en un texto limitado en caracteres y espacios que integren la fe que debe guiarlos. Cuando comencé a escribir el texto el 6 de marzo del año pasado solo partí con una idea: no recurrir a cronologías ni datos a los que tuviera que recurrir leyendo libros y dejarme llevar. No he mirado ningún libro para escribir el texto, porque entonces podría haber caído en la dictadura del dato.

-¿Qué tres elementos no pueden faltar en un buen pregón de Semana Santa?

-La fe, el conocimiento de la historia y la familia y los amigos. Todo está unido.

-Como periodista, ¿qué noticia le gustaría contar algún día de nuestra Semana Santa?

-Pude escribir la información en la que se declaró la Semana Santa como Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2001, tras un proyecto de enorme trabajo junto al resto de la directiva de la Agrupación de Cofradías. Fue una culminación que enorgullece a cualquier baenense que se reconozca el verdadero valor y el carácter único de nuestra Semana Santa. Es imposible, pero me hubiera gustado escribir la noticia de que la imagen de San Pedro no había ardido en la guerra civil en Santa Marina y que se había encontrado escondida tras una pared en la iglesia.

-¿Cree que las cofradías siguen evolucionando y el patrimonio cada vez es mejor?

-La mujer y la juventud fueron los garantes de la gran eclosión cofrade de nuestra Semana Santa en los años ochenta y noventa. El gran reto es conservar el nivel en el que nos encontramos e impulsar la incorporación de nuevo de la juventud y, cómo no, de esos nuevos baenenses que están llegando de otros países. No hay que tratar de incorporar imágenes de baja calidad junto a un titular que tiene un enorme valor. Si se apuesta por un paso de misterio, hay que hacerlo con tranquilidad, como lo están haciendo algunas hermandades, hasta reunir la energía suficiente para tratar que esa nueva imagen sea digna para ese titular.

 

-¿Qué le parece la irrupción de nuevas cofradías?, ¿dentro o fuera de los días de pasión?

-Durante mucho tiempo la Iglesia no había sabido aprovechar suficientemente el enorme potencial de la religiosidad popular. Me parece bien, respetando siempre las peculiaridades e idiosincrasia de nuestra estructura y cronología. Enhorabuena a esa nueva cofradía de San Bartolomé que, no lo olvidemos, es un proyecto que aglutina a una gran parroquia a la que pertenezco. La Semana Santa y las cofradías dan vida al casco antiguo.

 

-¿Con qué se queda de la actual Semana Santa de Baena?

-Con la peculiaridad y artesanía que hay alrededor del judío, el valor de algunas de sus imágenes (los dos crucificados, el Perdón y la Sangre, son tallas de enorme valor artístico, junto a otras como los Azotes, la Ventana o la Virgen de la Soledad, y el siempre presente Nazareno que nos une a coliblancos y colinegros), las peculiares representaciones o pasos y, no lo olvidemos, la estructura, protocolos y el rico vocabulario que nos diferencia.

-Por último, ¿qué espera que quede cuando pronuncie el «he dicho»?

-Que el pregón haya respondido a lo que esperaban los baenenses y que haya sabido transmitir que la Semana Santa es una historia narrada de fe única que hace diferente a Baena. Y que cuando termine se acuerden de mi madre todos los que la conocieron.

 

 

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