martes, julio 28, 2026
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Fallece Rafael Ruiz Arjona, escritor, fotógrafo e investigador que convirtió la Almedina en memoria viva de varias generaciones

Baena despide este jueves a una de las figuras más relevantes de su historia cultural reciente. Rafael Ruiz Arjona, escritor, fotógrafo, investigador y divulgador incansable, ha fallecido en Madrid dejando tras de sí una obra que ayudó a generaciones de baenenses a comprender mejor su pasado, valorar su patrimonio y redescubrir la esencia de la Almedina, el barrio que marcó gran parte de su trayectoria intelectual y humana.

Su muerte llega apenas unos meses después de que la ciudad le rindiera uno de los homenajes culturales más completos y emotivos de los últimos años. Un reconocimiento promovido por la asociación cultural Alipa Cañete que permitió a muchos vecinos reencontrarse con la figura de un hombre que dedicó buena parte de su vida a rescatar la memoria colectiva de Baena desde la discreción, el rigor y el compromiso con la cultura.

El hombre que convirtió la memoria en patrimonio

Rafael Ruiz Arjona no fue únicamente un fotógrafo ni un investigador local. Fue, sobre todo, un narrador de la identidad baenense. Su trabajo logró algo poco frecuente: unir la investigación histórica, la fotografía documental y la divulgación cultural para acercar el pasado a los ciudadanos de una forma accesible y profundamente humana.

Quienes le conocieron destacan su capacidad para observar aquello que otros pasaban por alto. Mientras muchos veían calles antiguas, fachadas deterioradas o rincones olvidados, él encontraba historias, documentos, personajes y recuerdos que merecían ser conservados.

Su vinculación con la Almedina fue mucho más que una cuestión geográfica. Aquel barrio histórico se convirtió en el eje central de una obra que ayudó a transformar la percepción que los propios baenenses tenían de uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad.

La Almedina, el corazón de una vida

Las calles empedradas, las puertas centenarias, los conventos y las plazas silenciosas de la Almedina fueron durante décadas el escenario de sus investigaciones y de sus fotografías.

De aquella pasión nació una de sus obras más reconocidas, Baena, testimonio de su historia, publicada en 1986. Lo que comenzó como una recopilación fotográfica acabó convirtiéndose en un trabajo de referencia para comprender la evolución histórica de la ciudad. Cada imagen iba acompañada de una minuciosa labor documental que permitía contextualizar edificios, personajes y acontecimientos.

Gracias a ese trabajo, muchos vecinos descubrieron aspectos desconocidos de su propio entorno y aprendieron a valorar un patrimonio que durante años había permanecido en segundo plano.

No es casualidad que durante los homenajes celebrados recientemente surgiera la propuesta de que algún espacio de la Almedina lleve su nombre. Pocas personas han contribuido tanto a preservar la memoria de este barrio como Rafael Ruiz Arjona.

Mucho más que un investigador local

Su inquietud intelectual fue mucho más allá de la fotografía. Cultivó la narrativa, el ensayo histórico, la investigación documental y la divulgación cultural.

Entre sus reconocimientos destaca el Primer Premio de Narrativa del Certamen Ciudad de Baena “Amador de los Ríos” en 1997, además de diversas distinciones vinculadas al mundo de la fotografía y la investigación cultural.

Sin embargo, quienes compartieron proyectos con él coinciden en señalar que nunca buscó protagonismo. Prefería las horas de archivo, las conversaciones con vecinos mayores y el trabajo silencioso antes que los focos. Su verdadera satisfacción estaba en descubrir una fotografía olvidada, localizar un documento perdido o rescatar una historia destinada a desaparecer.

Un homenaje que hoy cobra un significado especial

La magnitud de su legado quedó patente en el homenaje impulsado por Alipa Cañete, fruto de más de un año de trabajo y que reunió a familiares, investigadores, representantes institucionales y numerosos vecinos. Aquel reconocimiento se articuló en torno a tres grandes proyectos que ahora adquieren una dimensión aún más emotiva.

Por un lado, un libro-catálogo que repasa su trayectoria vital y artística y que nace con vocación educativa para acercar su figura a las nuevas generaciones.

Por otro, una exposición compuesta por una selección de fotografías históricas de la Almedina realizadas en las décadas de los años sesenta y setenta, imágenes que hoy constituyen un valioso testimonio documental de una parte esencial de la ciudad.

Y, finalmente, el documental Baena entre la historia y la creación en la obra de Rafael Ruiz, un recorrido audiovisual por décadas de trabajo, investigación y amor por su tierra.

La desaparición de Rafael Ruiz Arjona deja un vacío difícil de llenar en la vida cultural baenense. Sin embargo, su legado permanece intacto en miles de fotografías, en sus libros, en sus investigaciones y en la forma en que ayudó a una ciudad a comprenderse mejor a sí misma.