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En respuesta a José de la Rosa sobre la planta de biogás

        El pasado miércoles 17, Oleícola El Tejar, Greenar y Vorn Bioenergy, promotoras de la planta de biogás asociada a las instalaciones de El Tejar en Baena, celebraron un acto informativo dirigido a los agricultores de la zona con el objetivo de explicar el proyecto y los beneficios que supondrá tanto para la economía local como para la gestión de los crecientes residuos que genera el sector olivarero.


          Aunque el encuentro estaba orientado principalmente a los agricultores, no se restringió la entrada a ninguna persona, ya que el propósito de las empresas promotoras es informar con total transparencia a toda la ciudadanía sobre las características de esta nueva instalación. Así ha sido desde que, el pasado mes de febrero, una vez que el proyecto comenzó a avanzar, se mantuvo un desayuno informativo con los medios de comunicación para explicar todos los detalles de la iniciativa. Desde entonces se han desarrollado diversas acciones informativas relacionadas con el proyecto, coincidiendo además con el trámite de exposición pública abierto por la Junta de Andalucía, durante el cual cualquier persona interesada puede presentar alegaciones dentro de los plazos establecidos.

          En ningún momento las promotoras de la planta nos hemos opuesto al diálogo ni a mantener encuentros con aquellas personas que deseen información sobre esta iniciativa, que consideramos necesaria para la gestión de los residuos de la zona. Por ello nos vemos obligados a responder a la publicación realizada ayer en este medio por José de la Rosa, de Stop Biogás (sic), en la que se vierten una serie de afirmaciones que no se corresponden con la realidad.

          Afirma el señor De la Rosa que no se permitió a los asistentes realizar preguntas, algo rotundamente falso. Durante el acto se habilitó un turno de preguntas en el que pudieron intervenir los asistentes dentro de un marco de orden y respeto. Se advirtió desde el principio que el objetivo era plantear cuestiones concretas y no realizar intervenciones paralelas basadas en especulaciones. Es cierto que se interrumpió a alguno de los asistentes, pero únicamente porque, en lugar de formular una pregunta, comenzó a cantar. Entendemos que este tipo de comportamientos no contribuyen a un debate serio ni se corresponden con el desarrollo normal de un acto informativo de estas características. De hecho, la sensación de los asistentes es que había un grupo de personas dedicadas a intentar boicotear el acto monopolizando el turno de preguntas. Además, tras el acto, durante el aperitivo que se sirvió, se contestaron todas las preguntas en un ámbito más informal. El señor De La Rosa, que no es vecino de Baena, si tuviera tanto interés en nuestras respuestas, se hubiera quedado. Él sabe que tiene línea directa conmigo.

          También se afirma que se pidió a los asistentes que se identificaran. Efectivamente, se ofreció la posibilidad de facilitar voluntariamente sus datos de contacto con el único objetivo de remitirles información adicional sobre el proyecto y mantener una comunicación directa con quienes así lo solicitaran. Lejos de constituir una práctica opaca, esta iniciativa respondía precisamente a una voluntad de transparencia y de atención a las personas interesadas.

          En la misma línea, De la Rosa sostiene que “un reportero con cámara de vídeo en mano pasó grabando a todos los asistentes cuando ya estaban sentados, supongo que con la única finalidad de conocer la identidad de los asistentes que en el turno de preguntas quedaran identificados”. Debemos aclarar que las empresas promotoras no desplazaron ninguna cámara ni contrataron a ningún equipo audiovisual. Los fotógrafos y cámaras presentes pertenecían a los medios de comunicación locales, que habían sido convocados para cubrir informativamente el acto. Resulta difícil entender cómo puede calificarse esto de interés de identificación, ocultismo o falta de transparencia.

          Las afirmaciones recogidas en el artículo parecen responder más al interés por generar polémica que a la voluntad de informar. Sorprende especialmente que se afirme que la jornada dejó dudas sin resolver o careció de explicaciones suficientes. Desde febrero hemos mantenido contactos con los representantes del movimiento contrario al proyecto y hemos propuesto la creación de una comisión informativa para abordar cualquier cuestión relacionada con la planta. El señor De la Rosa conoce perfectamente esta propuesta porque estuvo presente en el acto en el que fue planteada.

          La única respuesta recibida fue una petición de información adicional, que se remitió puntualmente. Posteriormente se consideró insuficiente y, desde entonces, no hemos vuelto a obtener contestación. Aun así, hemos mantenido nuestra disposición al diálogo.

          La propuesta de constituir una comisión informativa sigue vigente. Estamos dispuestos a reunirnos cuando y donde se considere oportuno para explicar el proyecto y responder a cualquier duda. La oferta sigue sobre la mesa porque creemos que el debate debe desarrollarse desde el conocimiento, el rigor y el contraste de la información.

          Podemos comprender que existan opiniones contrarias al proyecto. Lo que no podemos compartir es que el debate público se construya sobre acusaciones que no se ajustan a la realidad cuando toda nuestra actuación ha estado guiada por la transparencia, la información y la voluntad de diálogo. Nos cuesta entender que se nos atribuyan de forma reiterada actitudes que contradicen unos hechos fácilmente verificables y documentados.

          La gestión de los residuos generados por el sector olivarero constituye un reto creciente para nuestra comarca y requiere soluciones sostenibles, técnicamente solventes y respetuosas con el entorno. Ese es precisamente el objetivo de este proyecto. Por ello seguiremos trabajando con la misma disposición al diálogo y a la transparencia que hemos mantenido desde el primer momento, convencidos de que la mejor forma de abordar cualquier discrepancia es a través de la información, el debate sereno y el respeto mutuo.

Diego Aranda CEO de Greenar

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