El restaurante El Primero de la Mañana abrió sus puertas desde primera hora de la mañana del pasado 28 de septiembre para acoger el XXIX Maratón de Dominó “Ciudad de Baena y del Aceite”, un clásico en el calendario provincial que reunió a jugadores de varias localidades andaluzas
La cita congregó a 22 parejas masculinas, destacando la amplia representación local con 14 parejas de Baena, acompañadas de competidores de Cabra, Castro del Río, Córdoba y Nueva Carteya. Todos ellos participaron bajo el sistema suizo a siete rondas, con partidas a 300 puntos que pusieron a prueba no solo la destreza estratégica de los jugadores, sino también su resistencia física y mental en una jornada maratoniana.
Tras cinco rondas disputadas entre las 9:00 y las 14:30 horas, llegó el merecido descanso para compartir mesa y conversación. A las 16:00 horas se retomó la competición, con las dos rondas finales que definieron la clasificación antes de la entrega de premios, celebrada alrededor de las 18:00 horas.
La gloria fue para Baena
En segunda posición quedaron Rafael Gracias y Rafael Camargo, de Castro del Río, con cinco victorias y 528 puntos de diferencia, mientras que el tercer puesto fue para los hermanos Antonio y Francisco Ariza Aguilera, también de Baena, quienes sumaron cinco partidas ganadas y 270 puntos.
El resto de la tabla alta estuvo muy disputada, con representación de Castro del Río, Nueva Carteya y más parejas locales, demostrando el buen nivel competitivo de la comarca
Más allá de la competición, el maratón volvió a poner de manifiesto la fuerza de la tradición del dominó en Baena, una práctica que ha resistido al paso del tiempo y que busca renovarse tras los parones obligados y los cambios vividos en los últimos años.
La jornada dejó también un mensaje claro: hay relevo, pero es necesario atraer a las nuevas generaciones para mantener vivo el espíritu de un juego que, más que fichas sobre la mesa, significa memoria, convivencia y comunidad.
Una tradición que roza las cuatro décadas
Durante estos casi 40 años de recorrido, la peña ha sido refugio para varias generaciones de jugadores, algunos herederos de padres y abuelos que convirtieron el dominó en una auténtica escuela de estrategia y memoria. A lo largo de estas décadas, la entidad ha sorteado cierres de locales, cambios de presidencia y hasta la dura pausa de la pandemia, que obligó a detener la actividad. Sin embargo, el espíritu se ha mantenido firme y hoy, con unos 30 socios activos, la Peña de Dominó sigue siendo un motor cultural y social en Baena, nos comentaba su actual presidente José María Santano.