El talento de los jóvenes brilló con el concierto “Ensalada Negrita” que puso el broche de oro al VI Corazón del Cancionero
Baena ha vuelto a vibrar con la música antigua y la poesía viva del VI Corazón del Cancionero, un festival que ya no necesita presentaciones y que ha logrado, edición tras edición, convertirse en referente cultural en Andalucía. Bajo la dirección artística de Aníbal Soriano, y con una cuidada selección de actividades, el evento se ha consolidado como un faro que proyecta el legado del Cancionero de Juan Alfonso de Baena al siglo XXI.
La delegada de Cultura, Ana Cruz, no escatimó elogios al hacer balance:
“Esta sexta edición ha sido un canto colectivo a nuestra historia. Gracias a todos los que han entregado alma, tiempo y talento: profesores, alumnos, patrocinadores, artistas, y en especial a Manuel Cortés y el Patronato de la Fundación los impulsores de este proyecto. El Corazón del Cancionero no es solo un evento, es una semilla que brota cada año con más fuerza”.
Y es que la programación ha estado a la altura de esa visión: conciertos, talleres, recitales poéticos y cursos de formación musical han llenado la Casa de la Tercia y otros espacios de la ciudad, congregando a un público entusiasta que ha desafiado el calor con tal de sumergirse en la belleza de la música barroca, la lírica contemporánea y el eco de siglos pasados.
Formación, conciertos y poesía en una programación diversa
El VI Corazón del Cancionero ha contado con cursos de música antigua, talleres de poesía y conciertos de alto nivel. Cerca de 30 alumnos participaron en las distintas especialidades ofertadas, impartidas por profesores de reconocido prestigio como Lucía Kromer (viola da gamba y chelo barroco), Leonardo Luckert, Lobke Sprenkeling (flauta de pico), Jorge Enrique García Ortega y Bruno Campelo (canto y coro), entre otros.
El director del curso, Aníbal Soriano, subrayó la calidad artística alcanzada y el creciente interés del público por esta iniciativa:
“Hemos contado con alumnos de varias provincias andaluzas. La respuesta del público ha sido excelente, y eso confirma que Baena se está posicionando como un centro formativo y cultural en torno a la música antigua”.
De cara a futuras ediciones, el equipo organizador ya trabaja en nuevas ideas para continuar desarrollando el festival. Una de las propuestas planteadas por el director Aníbal Soriano es la creación de una Orquesta Barroca de Baena, con la participación de los actuales docentes del curso, como Lucía Kromer y Leonardo Luque.
“El Corazón del Cancionero es ya una realidad consolidada. El objetivo es seguir creciendo, implicando a más jóvenes, más artistas y situando a Baena
como referente cultural ligado a su patrimonio musical e histórico”, explicó Soriano.
Uno de los momentos más emotivos y esperados del VI Corazón del Cancionero fue, sin duda, el concierto de clausura protagonizado por el alumnado de los cursos de música, celebrado en la Casa de la Cultura. Este evento no solo puso el broche de oro a una semana intensa de formación y cultura, sino que también se convirtió en una verdadera demostración del nivel alcanzado por los participantes.
Entre los momentos más destacados, sobresalió. La elección no fue casual: permitió integrar a todos los participantes en una interpretación coral, viva y variada, que simbolizó el espíritu plural y colaborativo del festival.
El público pudo disfrutar con la interpretación de la “Ensalada Negrita”, una pieza musical del Renacimiento español que dio nombre y carácter al concierto de clausura. Esta obra pertenece al género de las “ensaladas”, muy populares en los siglos XVI y XVII por su capacidad para mezclar estilos, lenguas y temáticas —desde lo sagrado hasta lo satírico o popular— en una sola composición llena de dinamismo que los estudiantes han realizado bajo la dirección y acompañamiento del equipo docente.
La emoción fue doblemente significativa al saberse que tres jóvenes baenenses formaban parte del elenco, representando con orgullo a su ciudad y evidenciando el impacto local del festival en la formación de nuevas generaciones.
“Ver a nuestros alumnos de Baena compartir escenario con músicos de prestigio nacional e internacional ha sido profundamente inspirador”, señaló Ana Cruz, delegada de Cultura. “Es el mejor ejemplo de cómo este proyecto siembra en casa y florece más allá”.
El concierto destacó tanto por su calidad técnica como por su sensibilidad interpretativa. Se cuidaron todos los detalles, desde la selección del repertorio —con piezas corales, dúos instrumentales y solos vocales. “Este concierto no es como cualquier otro; es una muestra viva de todo lo aprendido durante la semana. Es su momento, su escenario”, subrayó el director del curso, Aníbal Soriano.
Entre los participantes, tres jóvenes de Baena se convirtieron en protagonistas indiscutibles de la jornada. Uno de ellos, Pepe Vacas, de 13 años, compartía su experiencia con sencillez y emoción, “Me ha encantado tocar la vihuela y aprender canciones de la época del Cancionero de Baena con profes tan fantásticos. Llevo cinco ediciones asistiendo y me gustaría seguir repitiendo esta experiencia de poder tocar un instrumento de época y pasarlo bien con todos los compañeros. Nos divertimos y aprendemos música juntos”.

